De cómo el jazz es otra forma de “hablar” con el cerebro

Imagen: Umberto Rotundo (Flickr, CC)Imagen: Umberto Rotundo (Flickr, CC)

¿Qué pasa en un músico de jazz mientras se deja ir y ‘conversa’ musicalmente con los otros instrumentos? El equipo de Charles Limb, de la Universidad John Hopkins ha analizado la actividad cerebral de once músicos de jazz sanos, diestros y con edades comprendidas entre los 25 y los 26 años, mientras llevaban a cabo al piano un ejercicio llamado “trading fours”, una técnica improvisatoria en la que los músicos van alternando solos de cierta duración preestablecida, en este caso: cuatro compases.

 

El trabajo, publicado hace unos meses el PLOS ONE, ofrece una visión sobre la interpretación musical que hasta ahora no se había explorado. Las imágenes en resonancia magnética funcional mostraron que, durante las improvisaciones, en el cerebro de los músicos se activaban las áreas relacionadas con la sintaxis del lenguaje, mientras se desactivaban las que tiene que ver con el contenido semántico. En concreto, durante los ejercicios se activaron entre otros núcleos algunas partes del área de Broca que son muy importantes en la estructuración del lenguaje.

“Hasta ahora, los estudios sobre cómo procesa el cerebro la comunicación auditiva entre dos individuos se había centrado en el lenguaje hablado”, asegura Limb. “Pero fijarnos en el jazz nos permite investigar las bases neurológicas de la comunicación musical e interactiva que ocurre más allá de la comunicación verbal”. “Hemos mostrado en este estudio”, añade, “que hay una diferencia fundamental en cómo el significado es procesado en el cerebro cuando se trata de música y lenguaje. En concreto, resulta que la clave de esta comunicación musical es sintáctica y no semántica”.

 

¿Qué significa todo esto? Pues que lenguaje y música, al menos en el campo del jazz, presentan similitudes en cuanto a la forma en que se estructuran las unidades dentro del discurso, de alguna manera ambas formas de comunicar siguen una manera de organizarse que recluta las mismas áreas en nuestro cerebro, que durante la interpretación de estas piezas, según el trabajo de Limb, deja a un lado las cuestiones de significado.

Referencia: Neural Substrates of Interactive Musical Improvisation: An fMRI Study of ‘Trading Fours’ in Jazz (PLOS ONE) | Imagen: Umberto Rotundo (Flickr, CC)

https://es.noticias.yahoo.com/blogs/neurolab

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