Examen de conciencia

Examen de conciencia

Seamos sinceros; seamos fraternales y comprensivos. ¿A quién puede extrañar que Cataluña quiera separarse? Extrañará, en todo caso, la calidad escasa de quienes se lo proponen. Dejémonos unos y otros de historias: ninguna de ellas, malas o buenas, puede resucitar hoy. Ni las ideas de los antiguos patriotismos tienen sitio a esta hora. Cataluña no puede ser objeto de codiciosos sin grandeza. Es la llamada España, reclinada y casi sordomuda, la que produce deseos de separarse de ella: porque su enfermedad -el mal gobierno o el desgobierno- es contagiosa. La triste poquedad de quienes la sostienen mal, la desjerarquización de las ideas, la ignorancia del camino a seguir, el desgobierno y la inseguridad de su ejercicio… Yo creo que España no responde a esta España. Sostenerla en la idea europea no significa dejar de ser como se era: significa enriquecer a Europa con la aportación histórica que llenó el cielo con su nombre. Que sea no nuestra administradora, sino nuestra renovadora. Y fundirnos con ella para formar un proyecto mayor y más seguro: la unión hace la fuerza; el mundo se ha endurecido y por eso confluyen las raíces. No vamos a Europa a que nos salve, sino a que entre las dos haya apoyo recíproco, porque ella somos… El Gobierno de que gozamos no sirve para eso. Cataluña lo sabe.

ANTONIO GALA

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