31-E: La ira al poder

31-E: La ira al poder

El día 31 de enero de 2015 rugió la marabunta, y no eran hormigas, ni troteras, como creían los censores de la película de Charlton Heston: eran rojos con chubasqueros, una nueva españolidad de puños sin banderas con guantes tan elegantes. Se llaman Podemos. Más de 100.000 , un océano de cabezas comparable a la Marcha sobre Washington, aunque sin chicas repartiendo flores. Nacieron en una plaza, en un parque o en una librería-café . No tenían sedes. Surgieron en el Catro a Catro de Vigo, en el café 7 de La Laguna o en el café Dakar de Pinto.

Danton y Robespierre se reunían en el café Procope, Carlos Marx y Engels se conocieron en café de la Regénce y Carmen Lomana y Juan Carlos Monedero se reconciliaron en el café Pepe Botella de Malasaña. Las revoluciones como las noticias surgen en los cafés. Escribió Steiner que entre el café de Pessoa en Lisboa y el café de Odessa frecuentado por los gánsteres de Isaak Bábel nació la idea de Europa. Muchas de las conspiraciones de la última España se urdieron en el café.

Me lo recordaba Lorenzo, paseante de Madrid, que vio llegar la larga marcha desde el sayal de cuero a la capital: «Vi a los jóvenes masacrados, a las células durmientes del PSOE y del PCE que han despertado junto a sectores de la clase media, que como los viejos hidalgos disimulan su pobreza. El target es fascinante». Desde las ventanas de los cafés hemos observado el discurrir de la historia de España y el sábado vimos chicos y chicas con fulares de fantasía. En el gran Café Gijón, senado de las Letras y las Artes en otro tiempo, alguien ha tenido la iniciativa de reunir entre los espejos una fascinante colección de fotografías de los artistas que lo doraron -Jardiel, Ruano, Cela,y otros grandes hombres-, no para montar un panteón de hombres ilustres, sino para hacer una capilla para guiris e hispanistas, piernas largas (estamos esperando que alguien pague los santos). Anteayer, a pesar de la desertización literaria del establecimiento, como dice Marino Gómez Santos, se veía a los que atravesaron el frío para tomar café con leche, aunque había mucha más gente en el café-librería Marabunta de Lavapiés donde recogían pancartas. Llegaron en centenares de autobuses, muchos pagaron su viaje a través del crowfunding.

El sábado se oyó el tic-tac, tic-tac que anuncia un pasado que se hunde. Lo qué me pareció más moderno, más vanguardista, de entre los discursos de la Puerta del Sol fue los sonidos de la generación del 27: El Lorca de Poeta en Nueva York. Han sustituido el proletariado de clase por la dignidad de Nación y la recuperación de soberanía. Si los felipistas se presentaron ante el mundo como los jóvenes nacionalistas, los de Podemos se presentan como un compendio de nacionalismo y posmarxismo. Me comenta José Bono: «Han entrado en el baile y hay pisotones. Está claro que echaron las redes y había peces, sobre todo de nuestras filas, luego Blesa y Pujol y otros han sido los costaleros de lujo para llevarlos en volandas»

RAÚL DEL POZO

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