Qué pasa cuando ponemos ADN humano en el cerebro de un ratón

Imagen: Silver LabImagen: Silver Lab

Parece el proyecto de un científico loco, pero se trata de un estudio serio, publicado por la revistaCurrent Biology, que puede servir mejor para conocer cómo ha evolucionado nuestro encéfalo y qué lo diferencia de otras especies. El trabajo, dirigido por la neurobióloga Debra Silver, se resume muy bien con la imagen que veis sobre estas líneas. A la izquierda tenéis un embrión de ratón’hackeado’ con ADN de chimpancé y a la derecha otro embrión al que se han introducido genes humanos. El segundo (como puedes observar por los patrones azules) ha crecido un 12% más que el primero y lo ha hecho más deprisa, lo que ofrece una primera pista sobre lo que nos puede haber hecho diferentes.

Durante siglos, los biólogos han buscado cuáles podían ser las diferencias que lleva a la especie humana a un mayor desarrollo de la corteza cerebral y de algunas aéreas como el lóbulo frontal. Hace una década, cuando se descifraron el genoma humano y el chimpancé, muchos neurobiólogos se lanzaron a la tarea de comparar los genes y encontrar diferencias que podían ser significativas. En 2008, hasta una veintena de trabajos habían encontrado diferencias y algunas pistas interesantes, pero ninguna de las piezas parecía ser la clave de la evolución humana.

Greg Wray, biólogo evolutivo de la Universidad de Duke, estaba especialmente interesado en unos segmentos del ADN conocidos como “potenciadores” (enhancer) que controlan la actividad de los genes vecinos. Así que con ayuda del estudiante Lomax Boyd escanearon las bases de datos en busca de genes de este tipo que marcaran la diferencia. Con ayuda de Debra Silver seleccionaron un centenar de candidatos y probaron media docena hasta descubrir que uno de ellos, llamado HARE5, ofrecía resultados espectaculares.

 

Para sus experimentos, los científicos introdujeron fragmentos de este “potenciador” a través de un gen “chivato” que activaba una coloración azul cada vez que HARE5 se ponía en marcha. El resultado, al compararlo con los genes del chimpancé introducidos en el embrión de ratón, son los que veis en la imagen de arriba: el cerebro con ADN humano crecía más deprisa y en mayor cantidad. Las neuronas se dividen más rápidamente y se crea una base mayor en la zona que posteriormente dará lugar a la corteza cerebral. ¿Significa esto que han encontrado la clave genética que hace nuestros cerebros más grandes? Todavía quedan muchas pruebas por hacer, pero es una pista interesantísima para conocer mejor cómo evolucionó el cerebro humano y qué combinación genética nos hizo como somos.

Referencia: Human-Chimpanzee Differences in a FZD8 Enhancer Alter Cell-Cycle Dynamics in the Developing Neocortex (Current Biology) DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2015.01.041 | Vía:Science

https://es.noticias.yahoo.com/blogs/neurolab

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