El Papa y Argentina

El Papa y Argentina

Hay argentinos en Roma con natural e insólita frecuencia. Sus nombres se hurtan a la prensa. Pero la sombra del Papa es alargada y planea sobre la política argentina. Buena falta le hace. De él se dice que es peronista puro: dos palabras de difícil casamiento (quizá no para el Papa). Tiene fama de experto político: obispo de Buenos Aires y encontronazos con el kirchnerismo, no podría evitar recuerdos y roces. Tampoco, de un país hiperpolitizado, evitará en redondo el visiteo. La presidenta ha logrado comprometerlo a una audiencia el 7 de junio, en plena campaña para las primarias: populares los dos, en momentos dudosos. Hasta el 2016 no viajará a La Argentina: cuando todo esté organizado por la omnipotencia divina a su manera. En Brasil, Paraguay, Bolivia y Ecuador estuvo de visita. Pero la clave la reservó para el 2016. Ya ha pedido a su país que deje de usarlo políticamente. Quizá se crea un milagro demasiado difícil porque actúa sobre la libertad humana. Su influencia, tácita o expresa, es grande en su país y en la política. El Espíritu Santo le ha pedido no ser usado en ella. De ahí su silencio en ciertos nombramientos y su propósito futuro. Pero los antikirchneristas se quejan. Y La Argentina vive momentos decisivos. El porvenir tiene sus claves. No las de papas ni mujeres ansiosas.

ANTONIO GALA

http://www.elmundo.es/opinion

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