Ilusión visual: ¿hacia dónde mira esta señora tan inquietante?

Nuestro cerebro es experto en detectar la posición de los ojos y la dirección en que miran los otros. Sin embargo, un par de truquillos bastan para volver loca nuestra percepción. ¿Por qué se produce este efecto?

Imagen: Rob Jenkins (Universidad de Glasgow)
Imagen: Rob Jenkins (Universidad de Glasgow)

 

El juego que os traigo hoy a Neurolab se titula “Mirada fantasmal” y en su día fue nombrada la mejor ilusión visual de 2008. Su creador Rob Jenkins, de la Universidad de Glasgow, propone que hagáis lo siguiente: primero mirad a la muchacha de rostro inquietante desde lejos y luego os acercáis paulatinamente. Si estás en el trabajo y mover la cabeza puede costarte un disgusto con tu jefe, aquí tienes una opción más cómoda que te permite experimentar la ilusión sin moverte.

 

¿Lo ves ya? Si todo ha salido bien, las dos imágenes parecen mirarse una a la otra cuando las miras de lejos pero te miran directamente a los ojos cuando te acercas. ¿Por qué sucede esto? Primero expliquemos la técnica que ha usado Jenkins para dejarnos un rato con el culo torcido. Lo explica la neurocientífica Susana Martínez-Conde en su blog.

“La ilusión es una imagen híbrida que combina dos fotos de la misma mujer. Las dos fotos superpuestas difieren en dos detalles importantes: la resolución espacial (fina o tosca) y la dirección de su mirada (a un lado o de frente). Las imágenes que se miran mutuamente solo contienen detalles toscos, mientras que las que miran de frente tienen detalles bien perfilados. Cuando te acercas a las imágenes, puedes ver todo con gran detalle, y de esta manera las hermanas parecen mirarte directamente. Pero cuando te alejas, los detalles toscos dominan y las hermanas parecen mirarse una a la otra”.

En este caso el factor determinante es la agudeza visual que nos hace ver unos detalles y no otros en función de la distancia a la imagen, pero nuestra capacidad para interpretar la dirección de la mirada depende muchas veces de detalles sutiles del contexto. La mejor demostración se basa en un fenómeno descrito por William Hyde Wollaston en el siglo XIX y en el que también aparecen dos muchachas.

Imagen:Akiyoshi KitaokaImagen:Akiyoshi Kitaoka

Si observáis detenidamente la ilustración, veréis que se trata de una imagen en espejo, la imagen ha sido desdoblada a la derecha por completo excepto los ojos de la chica, que se han copiado exactamente iguales. La pregunta que surge es: si los ojos son idénticos (párate a comprobarlo) ¿por qué el dibujo de la izquierda parece mirarnos directamente a los ojos y el de la derecha no? En su día mi amigo el neurocientífico Xurxo Mariño ya me ayudó a interpretar esta ilusión para un artículo en Naukas. La idea, os resumo, es que los detalles alrededor de los ojos son determinantes para que nuestro cerebro crea una cosa u otra (¿recordáis lo que pasaba con el famoso vestido azul y negro/ blanco y dorado?). “En el montaje los ojos son idénticos”, asegura Xurxo, “pero, claro, no es idéntica su posición dentro del resto de líneas que forman la cara. Esa relación de los ojos respecto al resto de la cara no pasa desapercibida para nuestra corteza visual”.

Para comprobarlo, Xurxo le dio una vuelta de tuerca y demostró que cambiando un detalle tan insignificante como las cejas, se puede detener la ilusión. Si os interesa podéis verlo en “Ilusión óptica: ¿hacia dónde mira la chica?”(Naukas)

https://es.noticias.yahoo.com/blogs/neurolab

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