La Gran Venecia

La Gran Venecia

No me gusta Maduro, porque no lo estimo ni ha acertado el camino de gobernar a un pueblo que le excede, ni en la forma de aprovechar al máximo las oportunidades. Sólo con la intención no se ilumina un pueblo. La mala administración de lo que tenemos nos oscurece definitivamente. La prueba está en los dos años que lleva como engañador engañado. Conozco a su pueblo tanto o más que al de la Venecia grande. Él estrenó en Caracas mi primera comedia, ‘Los verdes campos del Edén’, y los caraqueños me alegraron el cansancio que allí llevaba… Y luego me llamaron a presidir un festival de teatro ardiente y bello. Y me llevaron, más allá de la niebla de los bosques, a un campo deslumbrante a lo largo del río. Una casa de ‘niñas’ cerró el negocio y me dedicó un día. Canaima me deslumbró: vi suicidarse a un loro que había quedado viudo… En Caracas una vieja adivina, en su frutería, cerró, al verme, la puerta y se arrodilló ante mí, desconcertado. Todo se volvía pretexto para volver y apretarme el cariño con gente de todas las alturas, de todas las esperanzas, ahora tan defraudadas… Nunca me he sentido tan querido: en ciudades y campos, en vías y en costas o islas. Por gente tan sencilla que resultaba incomprensible. Amo a Venezuela y quiero que ella me ame. No hay Maduro que frene aquel flechazo.

ANTONIO GALA

http://www.elmundo.es/opinion

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