¿A QUÉ SUENA UNA LUNA LLENA?

¿Alguna vez te has preguntado a qué suena la Luna? ¿Cuáles son las notas de sus vibraciones celestes, o qué sinfonía cósmica compone su simple existencia? Desde una perspectiva pitagórica la música de los astros existe en la medida en que la armonía matemática lo hace posible (recordemos aquí la “música de las esferas”). En cambio, en la reflexión de Rachel Evans la música de la Luna puede escucharse mientras se contempla su luminosidad.

Motion Sickness Of Time Travel es el nombre del proyecto experimental de Rachel, una  alquimista de los sonidos drone proveniente de los paisajes boscosos de Georgia, EEUU. Rachel ha creado una fabrica de sinfonías minimalistas para ambientar la naturaleza y sus metáforas cosmogónicas, proceso que ha condensado en un centenar de cintas y vinilos.

Justamente los últimos doce vinilos que ha creado contienen una balada experimental de larga duración inspirada en las doce lunas del calendario indio. Entre las tribus nativas americanas, especialmente la de Algonquin, cada luna llena tenía su propio nombre y se les consideraba como una fuerza que influía significativamente en la naturaleza, y por lo tanto en la agricultura, la caza y la pesca.

Sus baladas minimalistas y abstractas, un tanto difíciles de asimilar por primera vez, están impregnadas de sintetizadores lúgubres que en momentos fugaces se tornan reflexivos y melancólicos. Y no sorprende que los sonidos resultan más alucinantes y claros cuando cae la noche –a diferencia de una sesión diurna, en la que la música lunar puede resultar más densa y confusa–.

Ballade for a Snow Moon, es una de las piezas más atrayentes. Inspirada en la Luna llena de febrero, rinde tributo a estos hermosos cristales gélidos que en conjunto forman la nieve más pesada de todo el año. Ballade for a Seed Moon, la mística balada de la Luna de abril rinde tributo a la hierba fresca y a las primeras flores de primavera. Ballade for a Harvest Moon, el tributo a la Luna de septiembre, es quizás una de las más suaves y amables. Existe muy cerca del equinoccio de otoño y elogia al plenilunio que anuncia las cosechas y la caída de las hojas secas.

Mediante estas sugestivas odas minimalistas, Rachel creó el brebaje ideal para imaginar el sonido de la Luna a través de un viaje en el tiempo, un éxodo con la luz de los astros como transporte celeste.

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