¿Arquitectos perroflauta?

Por: Anatxu Zabalbeascoa

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FOTO: Boa Mistura

En la periferia de Santiago de Querétaro (México), la colonia Las Américas ocupa dos laderas de un cerro y mira a las dos principales autopistas del estado. Ellos miran a los coches y los coches los miran a ellos. En esa situación, con tanto público, puede resultar interesante decir algo cuando se tiene algo que decir.

Con esa voluntad los componentes de Boa Mistura emplearon, en esta ocasión, la pintura para enviar un mensaje que podría haber ganado claridad con las palabras pero que también habría perdido efecto. Se trataba de reforzar la identidad de este barrio humilde, un lugar de llegada, y de integración, de muchos inmigrantes provenientes de otros estados.

Los diseñadores de Boa Mistura cuentan que Las Américas tiene “vida interior”, el ajetreo de cualquier vecindario con taquerías y cantinas de “comida corrida”. Para buscar la identidad de esa mezcla de bullicio y culturas derivadas de la diversidad de procedencias recurrieron al universo textil de los pueblos indígenas Otomí, Pame y Chichimeca. “La psicodelia de las calacas (esqueletos) y alebrijes (artesanías de cartón) inspiró las tramas para vestir las casas. Así, los cinco integrantes de Boa Mistura se mudaron a Las Américas durante tres semanas. En ese tiempo organizaron a los voluntarios para, entre todos, pintar su barrio.

Puede que, desde fuera, lo que cueste más de entender ante un colectivo así sea cómo funciona. ¿De qué viven sus integrantes? “De hacer los proyectos”, contesta tajante el arquitecto Javier Serrano. “Es cierto que hay algunos auto-gestionados y que asumimos nosotros, pero la inmensa mayoría no son así. Si no no podríamos vivir”. Por eso cuenta que, para que un proyecto sea viable debe tener resuelto: el viaje, el alojamiento y unas dietas –“en caso de que nos tuviéramos que desplazar”-, los materiales y medios elevadores que varían en función de cada situación y unos honorarios “que estudiamos meticulosamente en cada contexto”.

No ven su trabajo como fruto de una etapa juvenil. Esperan poder hacerlo siempre:  “El final lo determinará que no estemos seguros o felices con lo que hacemos. De momento vivimos de la forma que queremos”, explican.

Siempre puede parecer mucho tiempo. Pero llevan media vida juntos, desde que se conocieron de adolescentes, pintando en la calle.

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http://blogs.elpais.com/del-tirador-a-la-ciudad

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