CONSTELACIONES ACUÁTICAS: LAS ESTRELLAS DE MAR

Silenciosas, elegantes como una mano abierta, las estrellas de mar no dejan de parecer un dibujo preliminar de lo que representan: los astros. Es como si fueran un boceto infantil de la forma que el humano vio en las estrellas y estuvieran allí, en el suelo del mar, para simbolizar la famosa ley de correspondencia descrita por Hermes Trismegisto: “como es arriba es abajo”. Quizás es por eso que nos hemos encantado tanto con su forma y su símbolo, pero además no terminan de ser fascinantes también a un nivel biológico.

10425398_10152619976831293_4135736882953806807_nAunque en inglés se le llame starfish, por ejemplo, la estrella de mar no es un pez sino un equinodermo, y sus parientes más cercanos son el pepino y la galleta de mar; toda un familia de dibujos animados. Existen más de 2,000 especies de estrellas de mar que habitan prácticamente en todos los océanos del mundo. Pero su encanto se concentra al final de cada uno de sus brazos, donde tienen un diminuto ojo que percibe solamente los cambios de luz. Con este ojo no sólo detectan a sus presas, normalmente ostras y almejas, sino que logran introducirse en la concha para devorar el interior con el estómago vertido hacia afuera. Es decir, literalmente sacan su estómago a través de la boca para entrar en las conchas. Si pierden alguno de sus rayos pueden regenerarlo, y el fragmento perdido se convierte eventualmente en otra estrella de mar.

En este sentido su inteligencia es parecida a la del pulpo, en tanto que no se condensa en un cerebro sino en todas sus partes. Por ello, además de representar el universo en la Tierra, su constitución también permite una fabulosa lectura psicológica. Los humanos tendemos a considerarnos como organizaciones tipo arácnidas: hay alguien en el centro que se encarga de todas las partes (un jefe, un ego). Pero cuando el “yo” se examina cuidadosamente, como lo han hecho numerosos místicos por milenios y la ciencia durante los últimos 100 años, no se puede encontrar un núcleo. Lo que consideramos un “yo” es una agregación dinámica y una integración de distintos procesos. Somos estrellas de mar.

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