Los sollozos de los violines

Los sollozos de los violines
ULISES
 

Europa bajo cero, mientras despierta el ‘general Invierno’. Las hojas de otoño mueren triunfalmente, con los colores de la gloria en el sudario de la nieve. Desde Francia llegan noticias tristes “Pastora, oh torre Eiffel, el rebaño de los puentes bala esta mañana”, escribe Apollinaire. Dedicaba el poema al otoño, su estación mental.

Francia se ha quedado sola ante el peligro, sin que vuelva a sonar la contraseña de la invasión de Normandía, los versos de Verlaine: “Los largos sollozos de los violines/ de otoño/ hieren mi corazón”. De los antiguos aliados, sólo le apoya en el combate, decididamente, Rusia, la de Stalingrado. A primera hora de la mañana los turcos han derribado un avión ruso y el estrés se ha apoderado de las cancillerías.

Es la primera vez que un ejército de la OTAN ataca un avión ruso. Eso sólo ocurría en las películas de ciencia ficción. Un piloto ha muerto, el otro ha sido hecho prisionero por los rebeldes. Putin ha dicho que a Rusia le han dado una puñalada por la espalda, así que manténgase atentos al telediario, mientras se hunden los mercados.

David Cameron ha puesto flores delante de la sala Bataclan, ha prometido ayuda y, de momento, ofrece la base británica de Chipre. Europa sigue ensimismada en sus elecciones, su miedo a los refugiados, sus odios étnicos, su ferocidad territorial.

Se eleva la guerra retórica. Los yihadistas recurren a los versículos llenos de leones, espadas y montañas, del tipo: “Las Torres Gemelas fueron cortadas con un sable” (Bin Laden). El presidente Hollande se reúne con Obama para fortalecer la alianza occidental. Mientras, ha entrado en combate con 26 cazas el portaviones ‘Charles de Gaulle’. Pero no se ve la fuerza del Gran Satán. El Gran Satán ha dejado de ayudar a los pequeños satanes.

Charles de Gaulle es el nombre de aquel general antiestadounidense, héroe de Francia. Es que el antiamericanismo es una enfermedad que no sólo han padecido los generales, sino los paisanos. Incluso hay rechazo a EEUU en los países árabes, donde los estadounidenses nunca tuvieron colonias.

Es como si Estados Unidos dejara sola a Europa a ver si es capaz de defenderse por sí misma. Aunque ayer Obama dijo: “Francia es nuestro aliado más antiguo, nos debemos la libertad cada uno”.

Obama, de pronto, ha cambiado, endureciéndose. “Vamos a destruir a los yihadistas. No les tenemos miedo. No hay que elevarlos ni creer su fantasía”. La derecha americana está contra el presidente. Dicen que hubiera sido un buen presidente de Tanganica. Chomsky avisó: “Europa lo ama, ya le llegará la decepción”. En la última parte de su mandato, Obama parece despertar de un sueño y el senador negro que llegó a la Casa Blanca ha terminado como Catón el Viejo, que finalizaba los discursos en el Senado con la siguiente alocución: “Cartago debe ser destruida”. Y lo redujeron a cieno.

La retórica de la paz había derrotado a la de la guerra. Ahora, el discurso de las armas se impone al de las letras.

http://www.elmundo.es/opinion

Deja un comentario