Obama y el cerdito

Obama y el cerdito
ULISES
 

Ahora, en el veranillo de San Martín, cuando se matan los chanchitos -como dicen los chilenos-, hay que sacarlos del infierno, donde los metieron los escribas de la Biblia. De entre todos los animales que nos comemos, los cochinos son unos de los más sometidos a torturas y humillaciones. Se les mete el cuchillo en el cuello, cae su sangre en un barreño y luego los niños juegan con su vejiga.

Ya se sabe que los cerdos son más inteligentes que los chimpancés, que han salvado del hambre en los inviernos y que colaboran con los científicos para hacernos más longevos. El cerdo -que tan bien salaba Dulcinea- fue cédula y bandera de cristiano viejo, con su grasa untaba Quevedo las obras de Gongorilla y ahora ha pasado de ser un insulto a ser un remedio. De estar maldecido por su pezuña hendida, a ser estudiado por los sabios. En España, además del toro, el cerdo ha sido animal totémico, sus matanzas se transforman en ritos y liturgias y sus perniles son los mejores eslóganes de la Marca España.

La hechicera Circe convirtió a los hombres en puercos y hoy esos puercos pueden albergar en sus entrañas los tejidos que pueden salvarnos. El doctor Pedro Guillénespera que en el año 2025 los niños, en vez de querer ser astronautas o bomberos, soñarán con ser ingenieros de tejidos y visitarán las granjas de cochinos para estudiar. El doctor está convencido de que la célula empotrada en el pernil será medicina y la utopía ha llegado a la Casa Blanca, donde el otro día apareció el presidente de Estados Unidos en una reunión en la que los científicos discutían sobre la creación de órganos humanos en cerdos para próximos trasplantes.

El Instituto Salk, en La Jolla (California), las universidades de Murcia, la Clínica Cemtro de Madrid y otros investigadores estudian la posibilidad de que las células madre humanas se desarrollen en el cuerpo del cerdito y sirvan para reimplantar un corazón o un riñón en el futuro. Los cerdos con los que se investiga están en Murcia y Guillén los visita como si fueran de su familia.

El jueves impartirá una conferencia en Madrid sobre los avances de la Cemtro el profesor Juan Carlos Izpisúa, bajo el título ‘Creando tejidos y órganos humanos en animales’. Fue precisamente Izpisúa (Hellín, Albacete) -bioquímico especializado en biología del desarrollo, catedrático en La Jolla- el que envió a Pedro Guillén un documento en defensa del experimento con los cerdos de Murcia, que fue decisivo para aspirar al primer premio sobre la creación de órganos humanos en animales otorgado por los americanos. “Todos los panelistas apoyaron continuar adelante con la investigación. Apareció Obama en la reunión para desear suerte por el bien de la salud y de la Humanidad. Fue la nota cálida del día. El problema de fondo es que hay un mandato del Congreso que indica que este tipo de experimentos no se pueden hacer por razones éticas y se la juegan si aprueban algo que es ilegal”, explica Izpisúa.

Pero se han generado grandes expectativas y los científicos confirmaron que los experimentos van por el buen camino.

http://www.elmundo.es/opinion

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