¿Coloquio?

Esto fue todo. La falta de respeto a sí mismo es el mejor camino para que desaparezcan todos los demás. Tomar a broma, a los ojos ajenos, las insidias de la política; las malversaciones, los robos, la desjerarquización, la indiferencia ante lo que se consideró lo más sagrado, lo único que merecía los nombres de la verdad y la justicia; dar la vida, salvando la patria, y cuanto de poesía justificaba el gran sacrificio… Se han enseñado puertas demasiado íntimas como para que vuelvan a ser respetadas… Humanos, demasiado humanos. Todo es adivinable, sospechable; pero convertirlo en ostentación lo convierte en lucha de críos, en exhibición de picardías, en el final de un juego sucio aprovechando los medios totales de comunicación para cerrar la mala comedia; echar el telón y echarse a reír al final porque todo era falso y lo fue siempre. Nosotros, más avanzados, más listos, ya de vuelta, dejamos a la política con el culo al aire, entre insultos y risas. Todo queda al nivel merecido: en basura, en desperdicio… “Antes de que lo descubran, nosotros tiramos de la manta”. Pero ¿a quién representan? A nosotros, los listos, los que estamos en este pobre secreto, en el inexistente secreto, en la causa verdadera de las ideologías, en lo que hay detrás de las opiniones: lo que las sostiene, lo que nos dé, a los más listos, la comida y la paciencia… No hay ideologías. Hay maneras de pasar el tiempo y de sobrevivir…

ANTONIO GALA

http://www.elmundo.es/opinion

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