ADIÓS SIN DECIR

Días de plata,
días sin vivir.
Noches de ébano,
noches sin dormir.
Y mañanas tempranas,
y tardes de estío.
Inviernos eternos,
fríos y perdidos.
Primaveras estinguidas,
otoños confundidos.

Todos sois hierro en mí,
todos hacéis de mi locura,
una perdida y agotada
cábala perenne,
y un adios sin decir.

José De Benito

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