Desconexion

desconexion

Pues… seguías ahí, mirándome, apagada, noctámbulo rostro, meditabunda; ¿por qué no te conmueves de este silencio? Rómpelo de una vez e ilumínamé con tu baldía respuesta.
Busqué en las punteras de mis pies el fin de tu persuasión tan ominosa sobre mi indulgente paciencia.
¿Qué más quieres de mí?
Ahogado en las palabras entre tú y yo, muero ahora en el silencio que desviste de atmósfera mi respiración, que se lleva el oxígeno en un hatillo pegado a la espalda como la joroba de una vida que siempre huye, tan lejos de su tronco poseedor. De su ánima todavía por concretar, de su mutilada esencia, de su transparencia celestial y de su inexistencia; siempre alejándose.
Yo te admiro por mirarme sin pestañear ni derrumbarte. También te odio mientras nos vigilamos con el látigo que, incólumes ambos, sólo por existir nos lastima, lapida, trepida y, por último, gime con su víctima.
Harto de este silencio de semanas, de no escucharte ni observarte, de no escupirte ni mirarte con desprecio, de no retarte antes de volverte a insultar vehemente, de no masturbar mi vida con tu vigilancia imprecisa, tomé al fin el mando con temblor redomado. Y…

…te encendí.

Tema en ‘Prosa: Generales‘ comenzado por pablo7972

http://www.mundopoesia.com

Pintura de Martín Suarez Lerra

http://suarezlerra.blogspot.mx/

Deja un comentario