Resultado de imagen para el hombre herido

La imagen muestra a un hombre (aunque también, a veces, a una mujer) con varios cuchillos, espadas, flechas, hachas y martillos lastimando su piel, con los huesos expuestos, las glándulas del cuello y las ingles inflamadas, y animales venenosos mordiéndole los pies; en suma, una imagen elocuente del sufrimiento y el dolor humano.

Se trata de “El Hombre Herido”, o “Der verwundete Mann”, como figuraba en numerosos tratados de medicina y cirugía desde la Edad Media, como el “Wundarznei” (“La cirugía”) del afamado cirujano germano Ortolf von Bauerland, del siglo XIV, la primera aparición documentada del hombre dolorido.

A pesar de que a un lector moderno la figura del Hombre Herido pueda parecerle morbosa o grotesca, su uso durante la Edad Media y los años posteriores tenía un fin meramente editorial: funcionaba como un moderno índice para “navegar” el contenido del libro. Además de las numerosas heridas que los objetos y armas infligían en la carne, aparecían también pequeños trozos de texto que remitían a la página en donde se discutía a profundidad el procedimiento para curar las heridas.

De este modo, el Hombre Herido no era sólo una laboriosa ilustración “sádica”, sino una forma en la que el médico o cirujano podía buscar rápidamente el apartado en donde se describía la forma de tratar la herida o la enfermedad; además de este fin, su imagen apelaba a la imaginación de los estudiantes de medicina, que se daban así una idea de todas las formas de dolor que podía sufrir un cuerpo como resultado de guerras, accidentes o enfermedades epidémicas, tales como la peste negra que asoló Europa durante la Edad Media.

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Con la invención de la imprenta el Hombre Herido perdió cierta crudeza y dramatismo, pero su función permaneció intacta: el Fasciculus medicinae publicado en Venecia en 1491 fue su primera aparición impresa.Algo curioso de esta figura es que también da cuenta de los cambios estéticos en la representación del cuerpo humano a lo largo de los siglos. El Hombre Herido figura en tratados de medicina italianos, españoles y alemanes, en versiones de lujo o copiadas a mano, con inscripciones en torno suyo o como un motivo meramente ornamental, como en la portada de Das Buch der cirurgia (Libro de cirugía) de 1497, obra de Hieronymus Brunschwig.

La tecnología militar y sus desarrollos históricos también pueden apreciarse en el cuerpo del Hombre Herido, a medida que aparecen espadas de distintos tipos, desde sables hasta cimitarras, dependiendo de quién fuese el enemigo histórico de la época, e incluso aparecen balas de cañón en la versión que Hans von Gersdorff presenta su libro Feldbuch der Wundarznei (Libro de campo de cirugía, 1517).

El Hombre Herido recuerda iconográficamente a las representaciones de San Sebastián, el santo que atado a un árbol soporta estoicamente los embates de numerosas flechas disparadas contra su cuerpo. Lo anterior nos remite a la resiliencia del cuerpo humano para curarse, así como la pericia que debe tener el cirujano para utilizar su imaginación y recursos en favor del enfermo y el herido. Parafraseando a Voltaire, la eficacia de la medicina consiste en permitir que la naturaleza cure al enfermo.

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*Imagen: Dominio Público