De la tontería propia y ajena

Selva de varia opinión

Cacarear en una oficina de banco. Saltar a la comba en un velatorio. Intimidar a un mirlo. Contar las manchas de grasa en la chaqueta de un presumido. Elevarse en un globo de feria. Charlar de física cuántica con el mendigo del barrio. Despertar a un catatónico. Escupir al Guernica de Picasso. Interrumpir una conversación bajándose los pantalones. Parar el tráfico con una cabra al hombro. Preguntar a un policía por su familia. Disertar en un bar sobre el “Contra Celso” de Orígenes. Caminar de espaldas. Poner un paraguas abierto encima de un cajero automático, pero por dentro. Abrir una lata de cerveza con un libro de Pérez-Reverte. Cantar el himno de Albania en la ducha. Llamarse Francisco. Dedicarle una elegía al músculo buccinador. Orinar contra el viento. Gritar “viva Robespierre” subido en una noria. Empapelar con musgo el Congreso de los Diputados. Afiliarse al Partido Comunista. Hundir a bastonazos un portaaviones. Insultar a la luna. Tener un ataque de ansiedad en una clase de yoga. Negarse a ser un títere. Explicar a una tortuga el Código Civil. Intentar ser amable con un mono. Abrazar a Rajoy. Enfriar a soplidos un reactor nuclear. Darse importancia. Escribir tonterías en un blog.

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http://selvadevariaopinion.blogspot.mx/

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