Impresión en 3D, «la cuarta revolución»

Las impresoras ya son capaces de reproducir injertos de piel, piezas para aviones o comida

Dos corazones impresos a tamaño real por una impresora 3D
Dos corazones impresos a tamaño real por una impresora 3D – EFE

Cada vez está más cerca el día en que todo el mundo pueda darle a un botón e imprimir en casa un utensilio de cocina o una camiseta. La impresión en 3D avanza a pasos agigantados: ya utiliza plásticos, metales y resinas, y su aplicación se extiende a campos tan diversos como la medicina, la aeronáutica, la arquitectura o el marketing.

Así se puede comprobar con el centenar de objetos reunidos en la exposición que se inaugura hoy en la Fundación Telefónica en Madrid titulada «3D: Imprimir el mundo», que se podrá visitar hasta el 22 de octubre.

«Algunos lo llaman ya la cuarta revolución», explica Laura Fernández, responsable de exposiciones del espacio. Sus ventajas de producción son infinitas: desde el abaratamiento de los costes o la agilización del proceso, hasta la creación de estructuras y formas hasta ahora imposibles. Siemens ya fabrica con esta técnica turbinas de gas para aviones. Se imprimen en una sola pieza, cuando antes requería 13 estructuras diferentes. Ahora trabajan para llegar a imprimir las partes externas de metal del avión.

 

En el ámbito médico, las prótesis hechas a medida cada vez son más populares, mientras se sigue investigando otras aplicaciones. El martes, un equipo de investigadores españoles anunció que había logrado imprimir hueso y cartílago para implantarlos en pacientes con roturas o lesiones.

En otros sectores, en cambio, se sirven de esta técnica para agilizar las pruebas de producto. Hoy, el 10 por ciento de su uso industrial lo capitalizan los departamentos de márketing. A nivel global, para 2020 la impresión en 3D se cuadruplicará.

Como una manga pastelera

Aunque parezca imposible, también hay impresoras que ofrecen la posibilidad de imprimir comida. Sin embargo, según explica el responsable de Telefónica Digital, Salvador Pérez Crespo, son como «mangas pasteleras». Se usan para repostería o pasta, pero ¿se podrá llegar a imprimir un pollo? «Es complicado, porque es crear materia».

Por su parte, Estados Unidos ya ha anunciado que está desarrollando una nueva versión de «la madre de todas las bombas» y lo hará con la ayuda de una impresora 3D. «Se habla del dilema de las armas porque es una novedad, pero cuando tengamos un poco de perspectiva nadie hablará de eso. Hoy todos sabemos que se fabrican armas de otras maneras y nadie cuestiona la fabricación», dice Pérez Crespo.

EE.UU. creará una versión de «la madre de todas las bombas» utilizando el 3D

Aún le quedan muchos retos por delante a esta tecnología, que tiene sus antecedentes en los años 60. La capacidad para mezclar varios materiales en una misma impresión no está resuelto, como tampoco lograr que el proceso sea rápido. «A veces se bromea con que una ostra tarda menos en fabricar una perla —unos diez años— que una impresora 3D», señala el experto.Además, aún se debe lograr que cada persona pueda disponer de una impresora 3D para que sea una revolución completa. Aunque los precios están bajando, será difícil que el usuario cuente con toda la colección de materiales. Para los expertos, es más probable que el ciudadano acabe teniendo un modelo básico en casa y acuda al quiosco del barrio para las construcciones complejas. Así de sencillo.

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