El erotismo de Dalí: la vida exagerada del artista y sus musas

El pintor surrealista predijo su exhumación en una película filmada en la Navidad de 1965

Dalí y su musa, Gala
Dalí y su musa, Gala – ABC
JAVIER MOLINS 

Para entender a un artista nada mejor que mirar a su obra y eso es lo que uno tiene que hacer si pretende comprender todo el revuelo que se ha armado con la exhumación del cadáver de Salvador Dalí con motivo de una reclamación de paternidad. Y es que Dalí ya predijo que esto iba a suceder. En las Navidades de 1965, el artista catalán grabó junto con el cineasta Jack Bond una especie de película documental que llevaba el título de «Dalí en Nueva York». Y en esta película, que viene a consistir en seguir a Dalí durante dos semanas, podemos contemplar una performance que describe perfectamente lo que está ocurriendo hoy en día, 50 años después que se filmó. En ella, Dalí emerge de una especie de tumba con su cara llena de dólares y un huevo en su cara que al romperse aparece lleno de sus famosas hormigas. Una vez se pone de pie señala con su brazo a un retrato de Albert Einstein, el creador de la teoría de la relatividad.

Nunca una performance pudo ser tan premonitoria. Un huevo que alude al nacimiento, los dólares que están juego, Dalí saliendo de un sarcófago… ¿Puede alguien imaginar algo mejor para describir lo que está sucediendo? No debemos olvidar que Dalí fue uno de los padres del surrealismo y todo lo que rodea a esta noticia no deja de ser surrealista. La demandante es una vidente y, al exhumarse el cadáver, el bigote del artista se encontraba en «la clásica postura de las diez y diez» (dato que ha destacado en su titular hasta el New York Times). Vamos, que el bigote estaba erecto. Algo que nos devuelve al origen de toda esta historia: la supuesta erección y consumación sexual de Dalí con la madre de la demandante.

Sexualidad enigmática

La sexualidad de Dalí fue siempre un misterio, que si su íntima amistad con Federico García Lorca, que si no llegó a mantener relaciones sexuales con Gala, que si se masturbaba mientras desfilaban mujeres desnudas a las que tocaba el trasero con su bastón, que si tuvo una relación con Amanda Lear (supuesta transexual que antes fue Alain Tapp), que si penetró a un cisne al tiempo que le cortaba la cabeza… En estos tiempos tan dados a etiquetas, Dalí recibiría ese nuevo término denominado en inglés «queer» de difícil traducción al español pero que vendría a ser como «raro» o «extraño», pues son personas que se sitúan tanto al margen de la heterosexualidad como de la homosexualidad. Y, desde luego, penetrar a un cisne al tiempo que se le corta el cuello en una habitación repleta de señoritas escandinavas desnudas, tal y como narró en sus memorias la dueña de un burdel de Barcelona, es algo que como mínimo podría ser tildado de «raro».

 

Lo que ya no vendría a ser tan raro, sino más bien convencional para la época, sería haber dejado embarazada a la criada de unos vecinos. Una práctica más propia de un señorito burgués que de un artista excéntrico con una sexualidad ambigua.

Pero aquí es donde tenemos que recurrir de nuevo a ese extraño documental de Jack Bond, pues en otra escena del mismo vemos cómo Dalí se enfrenta a la escritora feminista norteamericana Jane Arden a quién le dice: «Tú eres mi esclava», ante lo que ella le contesta: «Yo no soy tu esclava» y el artista replica: «Todos sois mis esclavos» al tiempo que abandona la escena con su característica cara de genio loco. Y es que quizás Dalí acabó creyéndose él mismo todo lo que decía y pensó que esa criada era su esclava y podía mantener relaciones sexuales con ella como tantos patricios de la Antigua Roma. Todo un misterio que se desvelará pronto y que, sin duda alguna, ayudará a crear más confusión sobre la vida sexual de este gran masturbador, quien dijo aquello de «si muero, no moriré del todo». Y vaya si lo está cumpliendo.

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