El smartphone pintado en 1937 y otras supuestas pruebas de viajes en el tiempo en el arte

Obras de arte con objetos de sorprendente parecido con teléfonos móviles y portátiles

En las paredes de la Oficina Principal de Correos de Springfield, donde hoy se encuentran las oficinas del Estado de Massachusetts, un gran mural representa al colonizador inglés William Pynchon rodeado de indígenas que examinan las telas y enseres que el fundador del asentamiento les mostró a su llegada. El panel, pintado por Umberto Romano, lleva 80 años expuesto, pero nadie parecía haberse percatado hasta ahora de un sorprendente detalle. Solo el historiador Daniel Crown reparó en él al documentarse sobre el fundador de la ciudad de Springfield. En un artículo publicado en «The Public Domain Review» en 2015 apuntó: «El hombre de la derecha inferior mira lo que parece ser algún tipo de dispositivo de teléfono inteligente».

Ciertamente el indígena del mural sostiene un objeto que se asemeja a un smartphone, incluso con el mismo gesto de cualquiera que hoy consulta un mensaje de whatsapp o las noticias en su móvil. ¿Cómo podía ser posible? La escena plasmada correspondería a 1635, pero ni siquiera cuando fue pintada en 1937 existían los smartphones. El primer iPhone se lanzó al mercado en 2007, 25 años después de la muerte del pintor.

Brian Anderson, redactor de la revista Vice, se fijó en el detalle resaltado por Crown y desde la publicación de su artículo «¿Todos vemos al hombre que sostiene un iPhone en esta pintura de 1937?» el pasado 24 de agosto, la imagen circula por las redes sociales suscitando todo tipo de teorías.

Photo published for Do We All See the Man Holding an iPhone in This 1937 Painting?

Do We All See the Man Holding an iPhone in This 1937 Painting?

Alimenta la intriga la historia del protagonista del mural. William Pynchon fue el autor de «El precio meritorio de nuestra redención», uno de los primeros libros prohibidos y posteriormente quemados en suelo americano, y el primer antepasado colonial del esquivo novelista Thomas Pynchon.

El historiador Dan Crown cree que el objeto que sostiene en una mano el indígena en el mural es probablemente un espejo, utilizado a menudo en los intercambios de los colonizadores. El hombre estaría viendo su reflejo en él. Si no se trata de un espejo, Crown cree que podría ser una edición de bolsillo de los Evangelios o de Salmos. Por aquel enotnces tenían esa forma rectangular.

Otra teoría es que podría tratarse de una hoja de hierro o un cuchillo, aunque el pintor no trató de reflejar con exactitud los objetos representados. Ni siquiera la vestimenta del fundador de Sprinfield, rosa, corresponde a la época. ¿Qué quiso reflejar? Nadie lo sabe con exactitud. Urbano Romano nada dejó escrito sobre este asunto antes de su fallecimiento.

Un iPhone pintado en el siglo XVII

El mural «Mr. Pynchon and the Settling of Springfield» («Pynchon y el asentamiento de Sprinfield) no es la primera obra de arte que ha sorprendido con algún objeto «extraño».

Tim Cook, CEO de Apple, visitó en mayo de 2016 el Rijksmuseum en Amsterdam acompañado por la exvicepresidenta de la Comisión Europea, Neelie Cook, y se detuvo unos minutos ante una pintura holandesa del siglo XVII. Al día siguiente, cuando se le preguntó por la fecha de la invención del iPhone, bromeó: «Creía que lo sabía… Hasta ayer. Anoche, Neelie me llevó a ver algunos Rembrandts y hubo un cuadro que me dejó sorprendido. Había un iPhone en una de las pinturas».

Detalle de «Hombre entregando una carta a una mujer en un recibidor» de Pieter de Hooch
Detalle de «Hombre entregando una carta a una mujer en un recibidor» de Pieter de Hooch– RIJKSMUSEUM

La obra a la que se refería Cook es la escena de «Hombre entregando una carta a una mujer en un recibidor», pintado por Pieter de Hooch en 1670. Como el propio título del cuadro indica, el objeto que se asemeja aquí a un smarphone es una misiva de papel.

El pasado febrero fue una escultura griega del J.Paul Getty Museum, en California, la que atrajo la atención de los conspiranoicos y fascinados por los viajes en el tiempo. Un usuario de Youtube subió un vídeo con su particular teoría sobre la «Tumba en Naiskos de una mujer en trono con una sirviente» fechada 100 años antes de Cristo. Para StillSpeakingOut, el objeto que este último sostiene es un portátil, que hasta tiene un par de puertos USB, y no un pequeño cofre o joyero.

La arqueóloga Dorothy Lobel King tildó en Discovery News de «ridícula» la afirmación porque «se ve claramente que es una caja» y además, «cualquier viajero del tiempo sabría que los portátiles se alimentan de electricidad, y los griegos no tenían enchufes».

«La representación del difunto buscando un objeto en poder de un criado tiene una larga historia en el arte funerario griego y probablemente alude a la esperanza de continuar los placeres terrenales en el más allá», señala el museo.

Vaso de figuras rojas pintado por Duris
Vaso de figuras rojas pintado por Duris

Otros expertos creen que podría tratarse de una tableta de cera de escritura, que se utilizaba para registrar documentos oficiales, como nacimientos, o certificados. «Si miramos otras representaciones similares en el arte griego, podemos ver que una tableta – de la variedad antigua, no del tipo moderno – se parece mucho a una pequeña computadora portátil», escribió Kristina Killgrove en Forbes. Esa tableta puede verse, por ejemplo, en una vasija pintada por Duris de unos 500 años antes de Cristo que se conserva en los Museos estatales de Berlín.

Otros han creído ver un portátil en uno de los mosaicos de esmaltes de época soviética de la estación Kievskaia del metro de Moscú. En la parte inferior izquierda de «La lucha por el poder soviético en Ucrania», se observa a un soldado del Ejército Rojo que parece estar equipado con un móvil y un portátil, pese a que la estación se abrió en 1954.

Detalle del mosaico «La lucha por el poder soviético en Ucrania»
Detalle del mosaico «La lucha por el poder soviético en Ucrania»– WIKIPEDIA

En realidad, maneja un teléfono de campo militar que empezó a producirse a partir de los años 20 del siglo XX. Lo sostiene con ambas manos porque era muy pesado y lo que algunos creen que es un portátil es en realidad la tapa del cajón donde se guardaba.

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