Ching 38 Kuei: La Contraposición

El Fuego

El Lago

 

¿Por qué afanarnos

en nuestros intentos de armonizar

entidades del mundo

que no guardan relación entre sí?

Cuando una creación no calza con otra,

aquella tampoco calzará con ésta.

El agua corre sobre la tierra,

baña las piedras,

humedece la arena,

baja por las rendijas

y así llegue al último peldaño

del olvido, del fuego o del inicio,

seguirá siendo agua en concierto

con los otros elementos.

La armonía está en el roce

de las cosas creadas

y en el lúdico retozo

entre las partes.

No podemos aspirar

a que el agua encarne

las virtudes del fuego

o que el fuego asuma

las virtudes del agua.

Pero, cuando por levante asoma,

tras el tul, la sonrisa de Selene

y, en la postrera semblanza del sol,

por poniente se despide

el llanto vivo de las rosas,

toda contraposición erige residencia.

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