Si pensabas que la pizza de piña era una atrocidad, espérate a conocer la PIZZA DE FABADA

Iñaki Berazaluce

Si pensabas que la pizza de piña era una atrocidad, espérate a conocer la PIZZA DE FABADA

Periódicamente aparece en nuestro muro el famoso sándwich de paella que algún español encuentra en la nevera de un supermercado inglés. Surge entonces la ola de indignación gastro-patriótica por el atentado hacia nuestro plato más internacional, como si desde la Pérfida Albión se urdiera un complot contra la cocina española.

Pero los españoles –algunos españoles- también podemos ser terroristas a los fogones cuando le metemos mano a los manjares de otras latitudes. La pizza de fabada (“un placer para tus sentidos”, dice la promo) es llevar demasiado lejos el concepto de “cocina de fusión”. Su inventor, Álvaro, de Cacho Pizza, en Carballiño(Pontevedra) me explica por teléfono que la imagen que anda circulando por internet con la famosa pizza “es antigua, por lo menos de hace cinco años, porque desde hace tres ya no está en el menú”.

Dos son los motivos de la exclusión: por un lado, se trataba de un plato muy trabajoso, en tanto había que cocinar una fabada y posteriormente extenderla por la masa de la pizza y hornearla: “No mucho, como la masa no necesita tanto tiempo pues quedaba sabrosa”, explica Álvaro). Pero la razón definitiva es que aquel disparate culinario no caló entre los parroquianos de Cacho Pizza: “en invierno se vendía alguna pero en verano no tanto, como es normal, porque es un plato un poco contundente”.

“Pornografía culinaria”

Le envío por Whatsapp la foto de la pizza de fabada a Rocco, siciliano y dueño de Enfarinarte, posiblemente la mejor pizzería de Ibiza (y una de las mejores del mundo, a decir de los propios italianos). Me devuelve un mensaje lacónico, su voz cercana al sollozo: “Creo que si le pones una fabada arriba de la pizza vamos a echar a perder estas dos grandes invenciones que son la pizza y la fabada. Si las juntamos va a ser una porcada: vamos a perder el sabor de la masa, porque la fabada va a sobrastarlo (sic) y vamos a perder también la esencia de la fabada, su caldito… y la alubia metida al horno. Creo que esto es pornografía culinaria”.

Si pensabas que la pizza de piña era una atrocidad, espérate a conocer la PIZZA DE FABADA

Rocco, preparando pizzas sicilianas en Enfarinarte Ibiza.

Rocco admite con pesar haber claudicado ante la presión del público al incluir la piña en sus pizzas –el equivalente a echar chorizo en la paella- pero asegura que “se me siguen poniendo los pelos de punta al pensarlo. De hecho, yo nunca probé la pizza hawaiana”.

Aprovechando que el Piles pasa por Gijón, me acerco a La Buganvilla a dar cuenta de un contundente pote asturiano y le pregunto a Eloy Solís -fundador y cocinero- por la pizza de fabada. Tras unos minutos de reflexión en los que hacemos una ingeniería inversa de la receta, emite su diagnóstico: “Seco como el coño de una muñeca hinchable”. Pues eso.

Si pensabas que la pizza de piña era una atrocidad, espérate a conocer la PIZZA DE FABADA

Eloy, con su reputado cachopo.

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