¿Alguien realmente puede parar a los Patriotas?

¿Alguien realmente puede parar a los Patriotas?

 
De izquierda a derecha, Tom Brady y Tommy Amendola con el conductor Jim Nantz y el entrenador Bill Belichick después de ganar el campeonato de la conferencia americana. CreditJim Rogash/Getty Images

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FOXBOROUGH, Massachusetts — Apenas unos momentos después de que los Patriotas de Nueva Inglaterra tomaran la delantera en el marcador durante el último cuarto del juego de campeonato de la conferencia americana, el 21 de enero, surgió de pronto un podio portátil desde las sombras de un túnel que se encontraba más allá de una de las zonas de anotación.

Tan solo cinco minutos antes, cuando los Patriotas seguían abajo y parecía que su dinastía se estaba colapsando sobre sí misma, el podio no estaba visible. Sin embargo, los pases de Tom Brady resultaron en un triunfo más y los Patriotas destruyeron los sueños que tenían los Jaguares de Jacksonville de lograr una victoria sorpresiva.

Como por arte de magia, el podio, casi como carro alegórico, fue llevado a la mitad del campo del Gillette Stadium para que los Patriotas celebraran su octavo título de conferencia desde 2001 y el tercero en los últimos cuatro años.

La noche del domingo, mientras caía el confeti, el escenario parecía ser una metáfora del próximo Supertazón.

El 4 de febrero, habrá dos equipos en el terreno de juego y el estadio será otro, pero se siente como que los Patriotas serán también los dueños de este escenario, cual podio portátil.

No cabe duda de que las Águilas de Filadelfia, quienes derrotaron a los Vikingos de Minnesota 38-7 para llevarse el campeonato de la conferencia nacional, son un adversario digno y poderoso. Lo más probable es que las predicciones los colocaran como vencedores del Supertazón sin importar contra quién jugaran, hasta que su mariscal de campo estelar Carson Wentz se lastimó a finales de la temporada.

Y es que un triunfo de las Águilas sería una historia casi irresistible. Por ejemplo, son los anti-Patriotas de muchas formas. Su mariscal de campo de respaldo, Nick Foles, no es una figura a nivel nacional, sino un relegado que comenzó el año muy instalado en la banca. Mientras los aficionados de los Patriotas son vistos como arrogantes con delirios de grandeza, los de Filadelfia han vivido bajo la sombra de la vergüenza que han dejado décadas de decepciones desgarradoras.

Los Patriotas de Brady suelen beneficiarse de la buena fortuna en las postemporadas. Las Águilas, con dos participaciones en el Supertazón y las mismas derrotas, suelen sucumbir debido a rebotes inoportunos, lesiones desafortunadas y otros infortunios, no solo en las etapas finales, sino cuando están cerca de estas.

La última vez que estuvieron en el Supertazón, en 2005, perdieron frente a los Patriotas 24-21.

Así que, en ese contexto, las apabulladas Águilas podrían ser las favoritas de los aficionados de otros equipos que no llegaron al tazón, y no solo por la repulsión virulenta que provocan los Patriotas entre muchos fuera de Nueva Inglaterra (véanse las reacciones a las denuncias de que han desinflado adrede los balones).

Sin embargo, ¿Filadelfia realmente puede ganar?

¿Alguien realmente puede parar a los Patriotas?

 
Jalen Mills, el back defensivo de las Águilas, después del triunfo contra los Vikingos en la final de la conferencia nacional CreditMitchell Leff/Getty Images

La presión que las Águilas ejercen contra los mariscales rivales, que quedó clara con su triunfo contundente sobre los Vikingos, es idónea para irritar a Brady. La defensa de Filadelfia también provoca que sus contrincantes pierdan el balón, otra clave para derrotar a Nueva Inglaterra. Y las Águilas tienen agallas, como comprobaron en la final de conferencia cuando protegieron la línea de anotación en el tercer cuarto ante el ataque de los Vikingos, que querían recuperarse y emparejar el partido.

En la ofensiva, Foles se veía confiado y autosuficiente; no hay ejemplo más claro de ello que durante la primera posesión de Filadelfia en el tercer cuarto, cuando lanzó un pase de anotación extraordinario con una jugada de engaño flea-flicker.

Foles primero recibió un pase corto lateral y evitó la presión en una bolsa de protección que estaba por desmoronarse antes de lanzar con mucha determinación un pase profundo que atravesó con precisión la defensiva de los Vikingos hasta las manos del receptor Torrey Smith, quien convirtió el pase en una anotación de 41 yardas. Fue prácticamente el último clavo en el ataúd de Minnesota (no haber podido anotar en el tercer cuarto en realidad fue el golpe final).

Las declaraciones de Foles después del partido fueron como un reflejo de los fanáticos de las Águilas.

“Todos estaban en nuestra contra”, comentó. “Nadie apostó por nosotros en este juego. Pero, en fin, nos mantuvimos unidos y nos fuimos encima de ellos”.

Así que será entretenido ver cómo estas Águilas sortean el panorama del Supertazón en las próximas dos semanas. Pongan el tema de Rocky.

No obstante, tal como la historia de un triunfo de Filadelfia sería casi irresistible, otra discusión imperará en la antesala del partido: la campaña en curso de los Patriotas para reescribir la historia del fútbol americano profesional.

Esta podría ser su sexta victoria en un Supertazón, con lo cual no solo empatarían el récord de más títulos ganados, que tienen los Acereros de Pittsburgh, sino que los Patriotas se consolidarían como el mejor, o al menos uno de los mejores, de cualquier era de la NFL.

Además, debido a que los campeonatos de los Patriotas se han dado en una era de la NFL de contratación por agencia libre y de límites salariales en la NFL —dos factores que probablemente habrían resultado en el desmoronamiento de equipos dinásticos como los Empacadores de Green Bay de Vince Lombardi, los Yankees de la década de 1950 y los Celtics de Boston de los años sesenta—, otra victoria de Supertazón para los de Nueva Inglaterra desata la pregunta: ¿en qué lugar cabe su racha actual de campeonatos en comparación con los históricos de equipos de cualquier deporte?

Todas sus victorias llegaron desde 2001. Con otro trofeo tendrían más campeonatos que cualquier otra franquicia en cualquier otro deporte importante en Estados Unidos durante el mismo periodo.

La mayor cantidad de títulos obtenidos por equipos de la NBA desde 2001 son cuatro: los lograron los Lakers de Los Ángeles y los Spurs de San Antonio. En las Grandes Ligas de béisbol, los Medias Rojas de Boston y los Gigantes de San Francisco han ganado tres Series Mundiales cada uno.

En la final de conferencia, los Patriotas lograron repuntar y ganar a pesar de que no contaban con uno de sus mejores jugadores debido a una lesión en la cabeza: el ala cerrada Rob Gronkowski. La menor velocidad en la defensiva, particularmente en las esquinas, fue aprovechada por los ágiles corredores de los Jaguares. Y Brady tenía lastimada la mano. Las cosas no se veían bien para el equipo local.

Y aun así ganaron. Es lo que hacen.

“Ha sido una racha increíble”, señaló Brady esa noche. “Es un equipo diferente cada año y los resultados han sido bastante consistentes. Es muy impresionante. Sería magnífico si salimos airosos en un par de semanas”.

Y bien: se acerca otro Supertazón, con otra aparición de los Patriotas.

Es un equipo que no solo está hecho para los grandes escenarios, sino que parece saber siempre dónde encontrarlos.

https://www.nytimes.com/es

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