Instantáneas desde la tierra de la noche perpetua

Instantáneas desde la tierra de la noche perpetua

 
Unos lectores de The New York Times que viven cerca del círculo polar ártico describen la experiencia surrealista de la oscuridad polar. CreditWeronika Murray

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Para aquellos que viven por encima del círculo polar ártico, hay al menos un día al año cuando el sol nunca se levanta por el horizonte. Sin embargo, hay mucha gente que vive incluso más lejos hacia el norte y que, después del solsticio de invierno, no ven el sol durante semanas.

Pedimos a los lectores que conocen bien los inviernos del ártico que nos compartieran sus historias y fotografías de la vida en la oscuridad polar. Casi 700 lectores respondieron desde varios lugares en todo el círculo polar ártico.

Algunos se mudaron a la región para comenzar de nuevo después de divorcios conflictivos o pérdidas de empleo. Otros nacieron en el seno de familias que han vivido en el Ártico por generaciones. Unos cuantos llegaron ahí para investigar, se enamoraron del estilo de vida —o de un pastor de renos— y nunca más se fueron.

Aquí están sus fotos e historias, editadas y condensadas para mayor claridad.

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Oystein Lunde Ingvaldsen vive en Vesterålen, Noruega: “Luz de diciembre”. CreditOystein Lunde Ingvaldsen

El paisaje de los ‘días sin día’

Nina Einem vive en Tromsø, Noruega:

Nací y crecí en las áreas árticas de Noruega, y vivo 69 grados al norte. Excepto por los dos años en que me fui a estudiar al extranjero, he estado aquí durante mis 46 años.

Quizá pienses que vamos dando tumbos en la oscuridad absoluta durante dos meses, pero tenemos la luz indirecta del horizonte que colorea el cielo.

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David Björken vive en Jokkmokk, Suecia: “Aurora boreal en la Laponia sueca”. CreditDavid Björken

Gunda Hackbarth vive en Helnessund, Noruega:

Las montañas son azules, el océano es azul, la nieve brilla azulada en la distancia. A veces el cielo es anaranjado y amarillo, y en la noche puedes ver franjas de luz verde encima de ti.

Vegard Eggen vive en Trondheim, Noruega:

Una de las primeras veces que vi las auroras boreales fue durante mis estudios al norte en Bodø. Las luces verdes aparecieron sobre las montañas y parecía que casi me iban a pegar en la cabeza.

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Nina Bellika vive en Alta, Noruega: “Entrenamiento de esquí con los perros”. CreditNina Bellika

Johanna Erkkila es una empresaria hotelera en Sirkka, Finlandia:

Es difícil describir el paisaje durante Kaamos (los días sin día). En una noche despejada, la cantidad de estrellas va más allá de toda comprensión. A veces, cuando te detienes en el bosque, está tan silencioso que hasta sientes que algo raro pasa con tus oídos.

Sanni Orasmaa vive en Inari, Finlandia:

Los sonidos del hielo que carcome las esquinas de la casa, el canto del hielo, pisadas en la nieve: todo es parte de la experiencia.

Riitta Raekalio-Wunderink vive en Sirkka, Finlandia:

La nieve en el suelo y sobre los árboles se refleja incluso el más pequeño destello de luz; la luna llena produce una sensación de estar en un set de película muy peculiar.

Stephanie Hinz vive en Fort Yukón, Alaska:

Te recuerda la magnificencia de nuestro universo: una luna llena tan brillante que podrías leer bajo su luz; satélites que lentamente van cruzando el cielo.

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Stefan Claes vive en Longyearbyen, Noruega: “Mi equipo de perros bajo la luz de la luna llena el 1 de enero de 2018”. CreditStefan Claes

Sentir la oscuridad

Yury Kiselov vivió durante 24 años en la ciudad norteña de Arcángel (Arkhangelsk), Rusia –justo por debajo del círculo polar ártico– y nueve años en Tromsø, Noruega, que está muy por encima del círculo.

En Arcángel, las dos o tres horas de penumbra eran bastante malas, pero me tuve que mudar a Tromsø para experimentar lo que era la oscuridad total… y lo que puede hacerle a tu estado mental.

Brian McCarthy nació y creció en Fairbanks, Alaska:

Nuestra casa estaba ubicada en la ladera norte de una colina, así que no recibíamos luz solar directa durante casi doce semanas al año. Las luces centelleantes de la Navidad nunca parecían brillar tanto como en el invierno de Alaska.

Sin embargo, cuando quitábamos los adornos en enero, te dabas cuenta de que apenas ibas tan solo a la mitad. Mi estado de ánimo caía en picada.

Recomiendo ampliamente organizar una fiesta hawaiana a finales de enero.

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Desde la izquierda, observando a través de la ventana en Husnes, Noruega; Inari, Finlandia, y Uummannaq, Groenlandia. CreditGeir Jorgensen, Terhi Vuojala-Magga y Qasiaq Lange

‘Kos’ y perserverancia

Svein Hovland es de Eikefjord, Noruega:

Para combatir la oscuridad y el frío, nos dejamos consentir en la comodidad. La palabra kos es un término universal escandinavo. Significa disfrutar la compañía de familia y amigos y acurrucarse en actividades invernales.

Gustav Haggstrom, de 27 años, creció en Luleå, Suecia:

Cuando era niño, solíamos apagar las luminarias de la calle en el pueblo solo para tener más oscuridad y poder disfrutar de las estrellas y el cielo nocturno. Una fogata es más agradable cuando la oscuridad es completa y el viento ulula.

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Ann E. Lennert vive entre Tromso, Noruega, y Sisimiut, Groenlandia: “Esquiando el 25 de diciembre con los niños y amigos durante el día”. CreditLinda Eliassen

Mona Eskelinen vive en Rovaniemi, Finlandia:

Cuando regresas del trabajo o la escuela, es maravilloso quitarte toda la ropa de calle, calentar el sauna y sudar. Después ponerte ropa cómoda, preparar tu bebida caliente favorita y acurrucarte en tu sofá bajo una manta.

Knut Gaasvik vive en Harstad, Noruega:

Nacen muchos niños entre agosto y noviembre.

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En el sentido de las manecillas desde arriba a la izquierda, lectores en Cambridge Bay, Canadá; Rovaniemi, Finlandia, y Kokkola, Finlandia disfrutan de la comodidad. CreditWilliam Nicoll, Kai Kuukasjarvi y Leena Lahdesmaki

Vesa Miettunen vive en Rovaniemi, Finlandia:

La noche polar es la excusa perfecta para ser un poco perezoso. La llamo mi siesta ártica personal. No hay necesidad de estresarse por la limpieza, nadie va a ver el polvo que se acumula en el piso.

Gunda Hackbarth vive en Helnessund, Noruega:

Vivo en una pequeña comunidad cerca del océano habitada por 300 personas; la mayoría son pescadores y ancianos. También hay tres alces y dos águilas que nos acompañan. Puedo admirar muchos peces, aves y vida salvaje justo afuera de mi ventana. Es un buen sustituto para la oscuridad que sí mella tu ánimo.

Me gusta construir una cueva de nieve, llenarla de velas y beber una botella de vino tinto con mis amigos. Salimos y aspiramos el olor de la nieve.

Jakob Ollander vive en Umeå, Suecia, pero nació y creció en Kiruna, Suecia:

Pasamos nuestras vidas tratando de ser productivos y constantemente intentamos ser mejores, pero cuando regreso a mi hogar en Kiruna, todo se detiene. Puedes tomarlo con calma e ir más despacio.

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Desde la izquierda, lectores en Keminmaa, Finlandia; Joensuu, Finlandia, y Fairbanks, Alaska, compartieron caras sonrientes. CreditCortesía de Marjo Hemming, Anni Hurme y Christopher Behnke

La vida no se detiene

Koppany Tuba vive en Enontekiö, Finlandia:

Trabajamos, comemos, dormimos, nos divertimos… incluso hacemos parrilladas a temperaturas de cuarenta grados Celsius bajo cero. La vida no se detiene.

Berit Sjovik nació en Tromsø, Noruega:

Nacer en el norte es una gran aventura. ¿En qué otro lugar del mundo los niños pueden correr y jugar afuera en plena oscuridad? Nadie llama a los niños al atardecer… porque no hay.

Siri Kverneland vive en Longyearbyen, Noruega:

Tenemos que cuidarnos de los osos polares en el patio de la escuela, así que el maestro necesita traer un arma para proteger a los niños.

Frank Stelges vive a 40 kilómetros al norte de Fairbanks, Alaska:

De todos modos haces muchas cosas en la oscuridad y en la frente llevo la marca permanente de mi linterna. Paso casi todo el día al exterior de mi casa cortando leña para calentarnos (vivimos en un lugar al que no llega el suministro eléctrico), limpiando los caminos, paleando nieve, dando paseos con nuestros perros, caminando con raquetas de nieve, esquiando, pedaleando en bicicleta de nieve. Es simplemente genial.

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Marcel Koppe vive en Älvsbyn, Suecia: “Tenemos muchas velas en casa para crear un ambiente acogedor”.CreditMarcel Koppe

Espen Andre Henriksen vive en Storslett, Noruega:

Es duro, pero nuestra comunidad no hiberna. Aún tenemos actividades en el pueblo y el tránsito nunca se detiene. Tenemos un dicho aquí en Noruega: “No existe el mal clima, solo la mala vestimenta”.

Mark Sabbatini vive en Longyearbyen, Noruega:

El festival de jazz más septentrional del mundo sucede aquí durante las noches de 24 horas a inicios de febrero. Las actividades de la comunidad garantizan que casi siempre suceda algo interesante cada día.

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Anton Teljeback vive en Umeå, Suecia: “Atardecer y amanecer ocurriendo al mismo tiempo”. CreditAnton Teljeback

Cuando el sol regresa

Tiril Auby vive en Stamsund, Noruega:

La espera por los quince minutos de luz solar real a mitad de enero siempre es mejor que la espera por cualquier cumpleaños. Pone todo en perspectiva. Además, tenemos que descansar ahora porque no hay noches durante el verano.

Madrigal Brown vive en Barrow (Utqiagvik), Alaska:

Cuando el sol regresa, me doy cuenta. Lo percibo en el momento exacto. Todo se detiene y me maravillo por la manera en que logra cambiar el mundo entero.

Lillian Selvik vive en Leines, Noruega:

En febrero recibimos los primeros rayos de luz solar directa. Después de todos estos meses es como una sesión de fuegos artificiales. Tu alma explota en un torrente de felicidad y anhelo de más más y más. Te ganaste el Oscar por haber sobrevivido.

Kevin Norman Aaland es un estudiante en Tromsø, Noruega:

Mi consejo es sencillo: no pases mucho tiempo pensando en las noches polares.

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Albert Rösch vive en Are, Suecia: “Una caminata invernal en el bosque”. CreditAlbert Rösch

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