ANIMACIONES, Un poema de GUILLERMO ROMO DE LOS REYES

ANIMACIONES, Un poema de GUILLERMO ROMO DE LOS REYES

ANIMACIONES

No quisiera ver el tiempo

ni su escoba acercándose a mi banqueta

tampoco mis labios difuminándose en la misma historia contada

a la misma hora y bajo los mismos triángulos

si el mundo llegase a notar que mis ojos

estos ojos no han sido siempre los mismos

me quedaría mirando flores toda la vida

sin mantenerle la mentira más fácil a quien los mire

por eso no le abro la puerta a extraños

ni persigo barcos de papel cuando se han caído por la alcantarilla

me pego bien al piso

no me gustaría ver a alguien unírseme a través de los mosaicos

entre sus jodidos bordes que delatan el punto de fragilidad

la frontera que nace a partir de mi primer paso

por eso no le abro la puerta a nadie

porque mi madre no ha llegado

y el silencio de la casa es casi tan obsceno como el sonido del reloj

de sus manecillas persiguiéndose como animales

desde que la casa es casa

mucha gente me ha visto desnudo

sólo hace falta quererlo

han visto mis costillas labrando mi suerte

de niño muriendo de hambre

y aun así todo lo que soy está más arraigado a las telas que uso

y aun así tengo miedo

de morir con un trozo de carne atorado en la garganta

la paradoja más probable de mi vida

es el abrir la puerta para saber si alguien estuvo a punto de tocarla

yo como culebra arrastrándose en el asfalto

con el torso roto en miles de piedritas que me llenaron el corazón

en la noche aferrado a las sabanas

para que nadie intente llevarme a despertar en otro sitio

dormido con un vaso de agua sobre la cabeza

por si de pronto comienzo a incendiarme

escribo en el secreto de mis excesos

y me faltarían expresiones para describir que los pasteles están quemándose

y la puerta del horno está abierta

me faltarían expresiones para enviarle mis cartas a las calles del mundo

y no le puedo ni abrir la puerta al cartero

porque lo mordería

y lo perseguiría como en las caricaturas

no quiero perder el aire

y andar por las calles robado de pedazo en pedacito unos pulmones

para guardarme toda la vida posible

por lo menos hasta que mi madre me diga que puedo abrirle la puerta

a los extraños que tocan todos los días.

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