POE+ DE LISBETH ALEXANDRA OÑA MORALES

POE+ DE LISBETH ALEXANDRA OÑA MORALES

DOS

Estábamos turbados en una guillotina. Un 16 de octubre afirmaste llegar con tus manos llenas de azufre a darme el stock de mi última agonía.

Te basta decir: “la filosofía me prostituye”

Por eso el ADN que construí en tus labios se va al aspirar el plantón que cae de tus cascadas.

Por eso los duendes que compramos en la plaza te acechan y derrumban el polvo que cuidaba tus días en mi lejanía.

Estábamos turbados… Nos perdimos en la desidia…

Un 30 de febrero fue el clímax mental, porque aun te construías lágrimas con discos de plomo.

“El sol desembarcaba tus ondas polares” Estábamos

Esta Ba Mos

Estabas

Estábamos eternos en nuestras quiméricas obsesiones y en los “eternos”; que se daban, cuando te acostabas con las sombras.

Esta Ba Mos

Y cantamos los versos que flagelaban el sonido.

A noche descubrí que el mundo está cabreado y que no tiene eje que lo centre.


Por eso sigo tejiendo tu mirada en mis dedos.

Anoche nos desquiciamos con la temperatura de las calles y con tiburones terrestres que comían la memoria.

Anoche pasamos gustos la iglesia que no es morada de tu Dios.

Anoche estábamos Esta

Ba Mos

Estabas y Ahora no.

 

C i r c o    e n     l a       l l u v i a

Regreso a la lluvia

camino en ella, me columpio.

¿En la cuerda floja?

Tomo un paraguas, me balanceo

-Cabeza chapote ante, divagas en espejos lodosos-

Imagino un circo que atraviesa mi tristeza guardo la lluvia que no me limpia

que se me olvida de pronto caigo

tropiezo, lloro, decido, me lastimo caigo.

Me toma un cometa…

en el séptimo vuelo explotan mis pulmones. Transmuto…

Quiero unirme al sistema pájaro.

En Vuelco auto suicida de nubes en polvo

Que se prolifera, transforma.

Me pongo melancólica

Me hace falta el asco de mis gritos,

Pero regreso a la lluvia y me columpio en ella Tal vez…

¿En la cuerda floja?

Turbulencia de un ascendiente

A papa le gustaban las fieras locas intensas… De chiquito proliferaban notas suaves.

Degustaba de noches alucinadas Y el verde plateado de su tiempo.

Degustaba de putitas babeantes

“Ellas”

le daban las cenizas de sus ojos.

Un poco, pálido, moreno, ondulado Degustaba del encierro y el fastidio De la iglesia,

cada 5 años se golpeaba el pecho culposo. Degustaba dar serenos a iguanas.

A papito le gustaba beber…

Creyendo que el alcohol era un karma (y era feliz). Dormitaba y soñaba con fieras locas intensas

Que lloraban las cenizas de sus días

E impregnadas

Absorbían el verde plateado de su tiempo.


Alimañas un grito al olvido

Sigo habitando en tu mente/ en el cristal del lente izquierdo que se te quebró anoche./En los insectos que moran gatos enfermos y una que otra rata.

Un viaje a Manta era lo que necesitábamos/ ver cruzar mariposas, mosquitos tristes, mosquitos soñadores./ Ver fijarse en nuestros pechos cigarras que extraían la savia del poco amor que nos teníamos. /

Ver congas y hormigas mutantes de pena que poco a poco subían las extremidades./

Ya no importaba la mirada triste/ nos convertíamos en crustáceos/ en seres torpes de ojos borrosos que tropezaban en recuerdos./

Sigo habitando en la memoria del 98/ cuando soñaba volar el Cotopaxi/ curiosear el hielo sin quemarme y convertirme en llama errante./

Sigo habitando en la memoria de otra gente/ en la salinidad de la costa/ en el frio de la sierra./

Lo que necesitábamos era ser insectos volátiles que vaciaran el poco amor que nos teníamos./

Sigo habitando en tu mente/aunque me haya marchado a la sierra/

y no me acuerde más de vos.

 

Lisbeth Alexandra Oña Morales, (1996). No estudia letras, ni ninguna carrera de ciencias socialesafines; pero vive con la satisfacción de seguir matemáticas y química donde se le cruce, porque la ciencia también es poesía. Es contra alto desde los 12 años edad.

http://www.revistaelhumo.com

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