Coca-Cola quiere que bebamos su refresco para “mejorar la economía”. Hagamos las cuentas

Iñaki Berazaluce

Coca-Cola quiere que bebamos su refresco para “mejorar la economía”. Hagamos las cuentas

Coca-Cola ha transitado por todas las fases de la persuasión para conseguir que consumamos su brebaje. Durante mucho tiempo usó el imperativo: “Beba Coca-Cola”. Cuando aquello dejó de funcionar porque nos dimos cuenta de que la “chispa de la vida” no era otra cosa que azúcar embotellada, la marca empezó a asociarse de un modo torticero con el concepto de la “felicidad”. Hasta se inventó un “Instituto de la Felicidad” porque la felicidad es, ya lo sabemos, beber Coca-Cola como si no hubiera un mañana.

Pero a pesar del martillo pilón del marketing de la multinacional, lo cierto es que cada vez bebemos menos Coca-Cola, bien porque otros refrescos -igual de nocivos pero más agresivos, como el Burn o el Red Bull- se están haciendo con su mercado, bien porque muchos consumidores se están haciendo conscientes de que llevan años ingiriendo un poderoso y eficaz desatascador de cañerías.

Coca-Cola quiere que bebamos su refresco para “mejorar la economía”. Hagamos las cuentas

Así que el nuevo mensaje va directo al bolsillo: si no consumimos Coca-Cola estamos destruyendo la economía española. No es broma, no: en un “artículo” (vamos a dejarlo así) publicado en El Español, la empresa vincula el consumo de su refresco con la generación de empleo: “Tómate una Coca-Cola para mejorar la economía: el 0,48% de los trabajadores del país están relacionados con la actividad de la multinacional”. Leído en negativo, si no consumes Coca-Cola eres responsable subsidiario de un 0,48% extra de desempleo.

El nivel de demagogia del mensaje se entiende mejor si reemplazamos a Coca-Cola por otro actor de la economía, digamos Philip Morris: “Fúmate un Marlboro para mejorar la economía”. O ya puestos, la farmaindustria: “Tómate tu antidepresivo para mejorar la economía”.

Sea como fuere, hablemos el mismo lenguaje que Coca-Cola y hagamos las cuentas de la vieja para poder tomar una decisión fundada sobre si el consumo del refresco carbonatado mejora la economía o… todo lo contrario. Para este particular he pedido ayuda a Darío Pescador, periodista, biohacker y autor del imprescindible ‘Operación Transformer’, que lleva años empeñado en una cruzada contra la comida basura y, más en general, contra los mitos en torno a la alimentación:

“El el 6% de los casos de diabetes se pueden atribuir directamente a las bebidas azucaradas, suponiendo que estamos más o menos como en el Reino Unido, los costes directos de la diabetes son unos 6.000 millones de euros”. A estos costes directos habría que sumar otros 17.000 millones de euros más de costes indirectos por las bebidas azucaradas (obviamente, no le podemos echar toda la culpa a la Coca-Cola, pero sí de la parte alícuota de su dominante cuota de mercado, de la que hace alarde en el citado artículo).

Coca-Cola quiere que bebamos su refresco para “mejorar la economía”. Hagamos las cuentas

Así procesa tu cuerpo el azúcar. Ilustración: Puño, para Operación Transformer.

Pero hay más, prosigue Pescador: “A esto hay que sumar los causados por las bebidas azucaradas y los casos de enfermedades cardiovasculares e hipertensión por el mismo motivo”. El coste estimado de la obesidad y el sobrepeso para el economía española [recordemos que en España una de cuatro personas es obesa y una de cada tres tiene sobrepeso] es de otros 1.200 millones de euros. Suma y sigue.

Finalmente, y dado que el consumo excesivo de azúcar está directamente relacionado con las enfermedades cardiovasculares habría que añadir a la columna del debe de la multinacional los 2.000 millones de euros anuales que suponen para la sanidad española.

Coca-Cola quiere que bebamos su refresco para “mejorar la economía”. Hagamos las cuentas

La suma total es de unos 27.200 millones de euros, millón arriba, millón abajo. En comparación, los 625 millones de euros que factura Coca-Cola en España (en los otros 6.375 millones de los que habla publirreportaje están metidos desde los bares hasta los transportistas) no “dan para pagar ni la diabetes”, resume Darío Pescador.

En definitiva, si lo que quieres es mejorar la economía, lo primero que tienes que hacer es abandonar inmediatamente ese brebaje y empezar a beber agua. Y si es del grifo, mejor.

De nada.

Visto en El Español. Con información de Alimarket.

BONUS TRACK: Mapa de la obesidad por Comunidades Autónomas

http://blogs.publico.es/strambotic

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