Cojo, tuerto y más feo que Picio. Así era Jesucristo según una historiadora británica

Jaime Noguera

Cojo, tuerto y más feo que Picio. Así era Jesucristo según una historiadora británica

Uno de los personajes que ha sido más veces representado en el arte occidental, Jesús suele ser plasmado como un tipo bello, de rasgos simétricos y larga melena, altísimo y con unos ojos que te dan ganas de tirarte al suelo y besarle los pies directamente, aunque estos se hayan pasado cuarenta días y cuarenta noches sudando mientras recorrían el desierto. Y es que claro, el hijo de Dios tiene que serguapo a la fuerza (divina), algo que pone en duda en un reciente libro la historiadora Joan Taylor. Es más, la hija de la pérfida Albión afirma que el popular personaje mitológico supuestamente nacido en Belén era más bien bastante feoe incluso podría haber estado desfigurado (ya antes de que lo detuviesen los romanos).

La profesora Joan Taylor, autora del libro ‘¿Cómo era Jesús?‘ asegura haber estudiado “documentos históricos que se remontan a la vida de Cristo” y haber llegado a la conclusión de que la falta de descripciones del rostro de Cristo en la Biblia en comparación con otras figuras como Moisés y David  (que gozan de amplios retratos) deja claro que el físico del Mesías era poco agraciado. Es más, podría haber estado desfigurado.

Según la supuesta experta, la única descripción física de Cristo antes de su crucifixión es una mera línea en el Libro de Isaías.

 “No tenía belleza ni majestad que nos atrajera a Él, nada en Su apariencia que nos hiciera desearlo”.

La británica asegura que, frente al Jesucristo casi ario que nos hemos tragado a la lo largo de la historia, este era “probablemente de unos 166 cm de altura, algo delgado y musculoso, con piel de color marrón oliva, pelo castaño oscuro a negro y ojos castaños”.

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“¿Me ha quedado bien el tinte?”

¿Entonces, qué aspecto tenía Jesucristo?

Taylor se basa para llegar a estas conclusiones en los restos esqueléticos de hombres enterrados en la región de Judea y Egipto.

“En términos de una paleta de colores, piensen en cabello castaño oscuro a negro, ojos castaños profundos y piel marrón oliva. Jesús habría sido un hombre de aspecto de Oriente Medio.“.

Hasta ahí creo que llegábamos todos, y esperamos que no quiera decir que los hombres de Oriente Medio le parecen feos. Más bien habla de un Jesús “realista” y alejado de las representaciones pictóricas del occidente europeo que le ponen normalmente un melenón castaño claro y rasgos andróginos. Pero es que la profesora Taylor sostiene en su libro que, “dado que los judíos tendían a casarse sólo entre ellos, es más probable que Jesús se pareciera a los hombres representados en el arte funerario egipcio que a los que procedían de Europa o Etiopía”.

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Los problemas de hidratación de Cristo

Además, según la británica, Jesús tuvo que trabajar al aire libre como carpintero hasta que tenía unos 30 años, por lo que sería razonable asumir que era más musculoso que el hombre al que estamos habituados a ver en el cine o en los altares de las iglesias.

“Su cara probablemente tenía una apariencia coriácea por la exposición a los elementos, haciéndolo parecer más viejo de lo que era.”

Vamos, que a Jesús le hubiese venido estupendamente una crema hidratante, pero es que Taylor señala en su obra que es posible que Jesús tuviera cicatrices ocasionadas durante su trabajo con la madera “porque los artesanos de la época eran susceptibles a lesiones” y la desfiguración corporal casi habría sido la norma”

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“Niño, con más brío, que son unas cruces infantiles de nada”.

Jesús, el lisiado

Los brazos rotos o las cojeras no se habrían curado correctamente, como las lesiones en los ojos, habrían sido algo normal.

Piel coriácea, cojo y tuerto, bajito, cetrino…¿en serio? Leemos esta reseña del libro en la página australiana de noticias Chinchilla News.

“Taylor piensa que el silencio acerca de la apariencia de Jesús dice algo acerca de su apariencia. Ella señala que ciertas figuras bíblicas, como Moisés y David, fueron descritas en la literatura antigua en términos que señalaban su buen aspecto y atractivo. Pero los evangelistas no proveen tales indicaciones para Jesús. Mientras su rostro es radiantemente blanco en la Transfiguración (el momento en la historia cuando Jesús sube a la montaña y conversa con Moisés y Elías), no sabemos nada más acerca de sus rasgos faciales. Taylor argumenta que el silencio sobre la cuestión de la apariencia de Jesús sugiere que, contrariamente a la tradición cinematográfica, no era guapo“.

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El rostro de “Yisus”

No es la primera vez que un erudito se enfrenta al Jesucristo rubio de piel pálida y ojos azules representó y popularizó la cultura europea. En 2015, Richard Neave, un médico jubilado con inquietudes, utilizó “evidencia forense y arqueológica”para reconstruir el rostro de Jesús.

El resultado fue…la escultura de un hombre moreno de Oriente Medio (no…¡iba a ser noruego!).

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Un apunte ateo

Parece que ni la británica ni el escultor tuvieron en cuenta que no existe ni un solo documento contemporáneo a Jesús que constate su existencia. Ni que los Evangelios, que además se contradicen entre ellos no son relatos de primera mano sobre la vida de Jesucristo. Pero bueno, eso es otra historia.

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Visto en Chinchilla Newssalpimentado con Google y Wikipedia.

http://blogs.publico.es/strambotic

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