¿Por qué son tan caras y tan codiciadas en el mercado negro las angulas?

El contrabando de esta especie es más lucrativo que el tráfico de armas y casi igual de beneficioso que el de cocaína

Fotografía de archivo de angulas, un producto muy codiciado en el mercado negro

Nadie lo diría a bote pronto, pero es más lucrativo que el tráfico de armas y casi igual de beneficioso que el de cocaína. Los datos de la Europol no dejan lugar a dudas: el comercio ilegal de angulas(alevín de la anguila) reporta ganancias más que jugosas a los contrabandistas que las exportan al mercado asiático.

El último golpe a esta actividad lo ha atizado este viernes el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil, que –en el marco de la operación «Elver»– ha desmantelado una red criminal que llevaba traficando con este producto desde 2016 y ha detenido a una decena de personas de nacionalidad marroquí, española y china. Tenían en su poder más cinco mil kilos de angulas repartidos entre 364 maletas, listas para enviar a China. ¿Su traducción al idioma del dinero? Cuatrocientos millones de euros.

Siendo testigos de este tipo de casos, es normal preguntarse qué las hace tan valiosas en el mercado ilegal y por qué son tan carastambién dentro de los márgenes de la legalidad. No es difícil de pescar; su único inconveniente es que, al ser muy pequeña [mide de seis a ocho centímetros y pesan un gramo] se necesita una malla ciega que no solo capturaría angulas, sino que podría llevarse crías de otras especies. Tampoco se trata de un animal en peligro de extinción; «ninguna especie pesquera lo es», explica Javier Garat Pérez, secretario general de la Confederación Española de Pesca (Cepesca).

Limitaciones legales, el quid de la cuestión

Sin embargo, sí ha sufrido sobreexplotación y, ahora, su pesca está muy limitada por la ley, lo que la convierte en un producto de lujo. «Se estaban capturando más angulas de lo que se debía y, para mantener la biomasa en un estado adecuado, se puso en marcha el plan de recuperación que afecta a muchas aguas de la Unión Europea», expone Garat, quien añade que estas medidas persiguen recuperar la especie para que en un futuro –como muy tarde en 2020– pueda capturarse dentro de unos niveles sostenibles.

Los planes pesqueros del bloque europeo hacen que las angulas solo se puedan atrapar en determinadas zonas de España y en épocas muy concretas. En Asturias, se permite la captura de este animal a lo largo de cinco meses (de noviembre a marzo) para los pescadores a pie y cuatro (de noviembre a febrero) para las embarcaciones. En Cantabria, se realiza en las zonas de rías y estuarios durante los meses de invierno entre octubre y marzo. En el País Vasco, se exige tener una licencia personal que es válida para una sola cuenca y renovable; en ella, el pescador debe apuntar cada una de sus capturas. También en la comunidad vasca, existe una temporada para hacerse con este codiciado producto: desde una semana antes de la luna nueva de octubre hasta una semana después de la luna nueva de marzo del siguiente año. Y así, hasta enumerar un rosario de zonas y regiones donde se pone cortapisas a esta actividad: desde Navarra hasta Andalucía, pasando por Galicia y Cataluña.

Una alternativa al alcance del bolsillo

Las consecuencias de la sobreexplotación de esta especie (y de las posteriores medidas legislativas) se han dejado notar en el comercio. Para muestra, un ejemplo: el de la que en 1974 se convirtió en la mayor pesquera y comercializadora de este producto a nivel mundial, Angulas Aguinaga. Cuando desde la compañía se cuenta su historia, se explica que en la década de los 80 la captura de alevines de anguila disminuyó de forma drástica y «las operaciones se tornaron insostenibles». La empresa solo logró vender un 10% del volumen habitual, pasando de un millón de kilos en 1977 a 10.000 en 1989. Rápido buscaron una alternativa: un sustituto natural de angula hecho a base de surimi (procedente del sudeste asiático). Es, en realidad, lo que solemos encontrar cuando vamos al supermercado, las también conocidas como gulas.

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