El MIT quiere ‘hackear’ los sueños

Un equipo de investigadores trabaja en diseñar un dispositivo que alargue el estado de duermevela creativo que se produce antes del sueño y en el que muchos creadores afirman tener sus mejores ideas.

El MIT quiere ‘hackear’ los sueños

El MIT quiere ‘hackear’ los sueños Oscar Rosello (MIT Media Lab, CC)
El MIT quiere ‘hackear’ los sueños

Algunas de las mejores ideas de la humanidad han surgido en ese estado entre la vigilia y el sueño que se produce unos minutos antes de quedar profundamente dormido. En este estado algunas personas pueden llegar a tener microsueños en los que se dispara la creatividad e incluso alucinaciones sensoriales muy vívidas que solo se recuerdan si el sujeto se despierta del todo a los pocos segundos. Aunque hay cierta controversia sobre su naturaleza, a este fenómeno se lo conoce como alucinaciones hipnagógicas y personajes históricos como Thomas Edison, Albert Einstein o Salvador Dalí afirmaron haberlo utilizado para gestar algunas de sus grandes ideas.

El dispositivo pretende aumentar la creatividad extendiendo el estado entre la vigilia y la inconsciencia

Ahora, un equipo del MIT Media Lab, liderado por el doctorando Adam Horowitz, se propone diseñar un dispositivo que permita explotar este estado mental mediante las últimas tecnologías y permitir que otros puedan sacarle partido de manera sencilla. Así, el proyecto Dormio – que es como lo han bautizado – pretende “explorar la manera de aumentar la creatividad humana extendiendo, moldeando y capturando sueños en el estado entre la vigilia y la inconsciencia”. ¿Y cómo se puede conseguir algo tan ambicioso? Mediante un “guante capaz de monitorizar los estados del sueño”, anuncian sus autores, “y robots sociales con capacidades interactivas y corpóreas únicas y retroalimentación auditiva en las transiciones entre etapas del sueño”.

Un voluntario prueba Dormio en el MIT

Un voluntario prueba Dormio en el MIT MIT Fluid Interfaces (CC)

A pesar de la grandilocuencia de las afirmaciones, los fundamentos de los primeros prototipos del sistema son bastante sencillos de entender y ya se han realizado las primeras pruebas con éxito con una docena de voluntarios. Como explica Horowitz en Motherboard, el sistema consiste en un guante que mide la tensión muscular del sujeto y una sistema de electroencefalografía (EEG) que mide la actividad eléctrica del cerebro. Cuando el sistema detecta que la persona se está quedando dormida (los músculos de la mano se relajan y el EEG empieza a mostrar un patrón muy concreto de actividad), un robot se activa junto al sujeto y le dice al oído un mensaje pregrabado. Con los primeros seis voluntarios, el robot pronunció una de estas dos frases en plena fase de duermevela: “Recuerda pensar en un conejo” y “Recuerda pensar en un tenedor”. Y cuando el sistema Dormio detectaba que estaban dormidos les llamaba por su nombre con el siguiente mensaje: “Fulanito, te estás quedando dormido”.

El objetivo de Dormio es impedir que caiga en el sueño profundo y prolongar el estado de hipnagogia

El sistema no está pensado, sin embargo, para despertar al sujeto, sino para impedir que caiga en el sueño profundo y mantenerlo en el estado de hipnagogia durante un tiempo más prolongado. Una vez que entran en este estado, el sistema sigue haciendo preguntas y registrando las respuestas del sujeto para que luego pueda recordarlas. Los resultados, presentados recientemente por el equipo en una conferencia en Montreal, indican que, aunque no todos los voluntarios recordaron lo que ellos le dijeron al robot, todos y cada uno de ellos “recordaron y afirmaron haber visto la palabra clave durante el estado de sueño”, lo que demostraría el éxito de esta especie de sistema de control de los sueños, según Horowitz.

Pese a las afirmaciones del autor, la clave no es tanto controlar los sueños como disparar el estado de creatividad de la hipnogogia mediante distintos interfaces y tecnologías, que se unen a las otras muchas vías que el MIT Media Lab está abriendo para explorar el universo de los onírico(que van desde cápsulas para meterse a soñar, dispositivos que emiten olores durante el sueño y un grabador de experiencias oníricas). El siguiente paso es conseguir un sistema de registro menos invasivo y aparatoso que el EEG y registrar la actividad cerebral de los individuos mediante el registro del movimiento de párpados, además de diseñar un sistema que permita medir su eficacia. De momento, para comprobar si el dispositivo está funcionando, los autores también hicieron algunas pruebas clásicas para medir la creatividad de los voluntarios, como escribir acerca del concepto que les proponga el sistema, ya fuera un conejo o un tenedor. Y las personas que usaron Dormio fueron más creativas y tardaron más tiempo en contar su historia, e incluso cuatro de los seis individuos dijeron que las ideas del texto se les ocurrieron durante el periodo de hipnagogia de la prueba.

Se trata de estimular la aparición de soluciones innovadoras que ignorarías si estuvieras despierto

La tarea de intervenir activamente en este estado previo al sueño (diferente del llamado “sueño lúcido”, que es otro fenómeno y se produce durante la fase REM) necesita todavía mucho trabajo y pruebas y no está exento de controversia debido a lo escurridizo de estos estados de consciencia. Sin embargo, con lo que sabemos en neurociencia, sí parece claro que una desactivación progresiva del lóbulo frontal – encargado de las tareas asociativas – conduce a una percepción diferente del tiempo y del propio yo y facilita, en palabras de Horowitz, “el pensamiento divergente, que está estrechamente relacionado con las soluciones innovadoras y extraordinarias que ignoraríamos si estuviéramos completamente despierto”. Tal vez esta provocativa aproximación sea algún día, como esperan sus creadores, una forma de “aumentar la creatividad humana en función de su flexibilidad, fluidez, elaboración y originalidad”.

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