La isla del Pacífico donde los habitantes viven en blanco y negro

Un tifón y un fenómeno de endogamia ha multiplicado allí la incidencia del daltonismo total, que lleva a tener una visión monocromática

La isla del Pacífico donde los habitantes viven en blanco y negro

Cuando pensamos en las islas del Pacífico nuestra mente se inunda de imágenes de paradisiacas islas, en donde el color del cielo y el mar se funden, y donde la vegetación nos ofrece toda una extensa gama de verdes. Desgraciadamente hay un grupo de personas que todos los días se levantan y lo ven en blanco y negro.

La Micronesia es una región del Océano Pacífico que forma parte de Oceanía. En este archipiélago hay una isla de muy pequeño tamaño en la que viven unas setecientas personas y que se llama Pingelap. Pues bien, cincuenta y siete pingelapeses tienen la desgracia de ver la vida en blanco y negro.

La endogamia, el origen de la enfermedad

Estas personas son ciegas al color y esto les pasa desde que nacieron. Parece ser que la causa de esta extraña enfermedad es genética y se denomina acromatopsia o «daltonismo total». Fuera de la isla esta enfermedad es muy rara, tan sólo la sufren una de cada 30.000 personas. Es fácil imaginar porqué la isla tiene un elevado interés para los genetistas.

Para poder entender la desgracia de los isleños hay que remontarse hasta 1775 cuando un tifón –el Lengkieki- mató al 90% de los habitantes de la isla de Pingelap. Al desastre natural le siguió la hambruna y una elevada mortandad, tan sólo quedaron una veintena de personas vivas en la isla, entre ellas el rey Nahnmwarki Mwanenised, que era daltónico.

Evidentemente eran pocas, pero las suficientes para que no se extinguiera el género humano en Pingelap. El aislamiento y la obligada endogamia, ya que estaba muy mal visto casarse con extranjeros, hicieron el resto. Fueron necesarias tan sólo unas pocas generaciones para que la acromatopsia real afectase a un elevado porcentaje de la población.

Además de no poder disfrutar de la belleza de los paisajes, los lugareños tienen serias dificultades cuando los alimentos se están descomponiendo y tienen una marcada sensibilidad a la luz solar (fotofobia), que dificulta enormemente poder trabajar con normalidad al aire libre.

No es que les sirva de consuelo, pero el monocromatismo les ha propiciado una ventaja evolutiva, disfrutar de una gran visión nocturna, siendo capaces de distinguir con absoluta claridad un pez nadando en las proximidades o percibir ciertos detalles que el resto de los mortales no vemos. ¿Será por eso por lo que Pingelap tiene una agitada vida nocturna?

El cuarto cono del 12 % de las mujeres

En nuestra retina tenemos dos tipos de células: conos y bastones. Los conos son unos seis millones y nos permiten ver los diferentes tipos colores. En condiciones normales los seres humanos tenemos tres tipos variedades de conos, y gracias a ellos vemos las cosas de diferentes tonalidades.

No hace mucho tiempo los científicos hallaron a una mujer –a la que han bautizado con el nombre en clave «cDa29»- que tiene cuatro conos en lugar de tres. Esto hace que su visión sea muy superior a la media. ¿Es la única mujer del mundo con estos superpoderes? Pues parece ser que no. Se estima que esta capacidad la disfrutan el 12% de las mujeres, quizás por eso, las mujeres, en general, matizan mucho mejor los colores que los varones.

¿Esta es la razón por lo que las mujeres hablan del morado carmesí, morado ciruela, morado berenjena, morado uva, morado orquídea y morado lavanda mientras que los hombres se encogen de hombres y se limitan a decir simplemente «pues yo solo veo morado»?

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.

http://www.abc.es/ciencia

 

Deja un comentario