Tambores de guerra en Oriente Próximo

La decisión de Trump de retirarse del acuerdo nuclear facilita el estallido de una guerra

Los sistema antimisiles sirios interceptan una bomba, en una imagen emitida por la televisión siria.
Los sistema antimisiles sirios interceptan una bomba, en una imagen emitida por la televisión siria.HANDOUT / STR (AFP)

 

Como se preveía desde hace tiempo, Donald Trump anunció el martes su retirada del acuerdo con Irán y el restablecimiento de las sanciones contra este país. Aunque le han aplaudido el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el príncipe saudí Mohamed Bin Salmán, muchas otras naciones, entre ellas China, Rusia y las europeas, han criticado a Trump por rechazar un acuerdo de control de armas que está funcionando.

Ni las dudas sobre los misiles balísticos iraníes ni el hecho de que Trump se haya propuesto acabar con todos los logros del Gobierno de Obama son los verdaderos motivos para retirarse del acuerdo. No cabe la menor duda de que el principal motivo es la influencia creciente de Irán en la región, sobre todo después de la victoria del régimen de El Asad en la guerra de Siria y el reciente triunfo de Hezbolá —patrocinado por Irán— y sus aliados en las primeras elecciones parlamentarias celebradas en Líbano desde 2009.

Respecto a los misiles y la actividad militar de Irán en Siria y Yemen, las potencias europeas han trabajado sin descanso en los últimos meses y han declarado que el desarrollo de misiles balísticos intercontinentales por parte de Irán y la ayuda militar a El Asad y Hezbolá se encontrarían con una enérgica respuesta y sanciones nuevas y más eficaces.

En su visita a Washington, el presidente francés, Emmanuel Macron, hizo todo lo posible para convencer a Trump de que propusiera mejoras para resolver lo que él denomina “fallos” del tratado. Al terminar la visita, Macron dijo a los periodistas que Trump seguramente se retiraría del acuerdo como parte de “una estrategia de aumentar las tensiones”. Esas tensiones han llegado.

Irán parece que se ha tomado la decisión de Trump con firmeza pero también con sensatez y cautela. El presidente Hasan Rohaní ha dicho que su Gobierno sigue comprometido con el acuerdo nuclear a pesar de la retirada de Estados Unidos, pero también que está dispuesto a reanudar el enriquecimiento de uranio si se imponen nuevas sanciones.

Es evidente que la retirada de Estados Unidos es una gran derrota de Rohaní contra los partidarios de la línea dura, que le aconsejaron que no entablara un diálogo diplomático con los norteamericanos. Además, Rohaní sabe que la decisión de restablecer las sanciones puede hacer daño a su economía y seguramente suscitará nuevos disturbios urbanos.

Peor aún, el agravamiento de la situación en Irán podría desencadenar problemas políticos en toda la región. Las autoridades israelíes han subrayado repetidamente que no van a consentir que la Guardia Revolucionaria utilice a Siria para amenazar a Israel. Según varios analistas israelíes, su país ha destruido hace poco 200 misiles que Irán estaba intentando trasladar a Siria.

Por otra parte, según informaciones de The Times of Israel, la Knesset ha otorgado a Netanyahu “autoridad para declarar la guerra u ordenar una gran operación militar solo con consultar al ministro de Defensa y no tras una votación de todo el Gobierno como exigía anteriormente la ley”.

A juzgar por los contactos de Netanyahu con el presidente Trump y el secretario de Estado Mike Pompeo, y después de la exhibición que hizo Netanyahu de las estanterías llenas de carpetas y CD que, según él, contenían documentos sobre las actividades nucleares de Irán, da la impresión de que existe una estrecha coordinación entre los dos países.

Todas estas maniobras e intervenciones nos llevan a la conclusión de que la decisión de Trump de retirarse del acuerdo nuclear aumenta las posibilidades de guerra, salvo que haya un cambio de régimen en Irán, cosa que parece poco probable.

Aunque los principales detractores del acuerdo creen que la decisión de Trump es un gran avance, otros han señalado la complejidad de la situación en Oriente Próximo. Si Rohaní ya no tiene poder y la Guardia Revolucionaria gana el pulso, será casi imposible lograr que Irán vuelva a la mesa de negociaciones. La consecuencia será una región en la que Irán y Arabia Saudí ya no tendrán más oportunidades de colaborar para resolver crisis regionales como las de Siria y Yemen. Y eso significa que, a corto plazo, Estados Unidos, Europa y las demás partes interesadas en la geopolítica de Oriente Próximo se encontrarán ante una alternativa imposible: la acción militar contra Irán y sus aliados o tolerar un Irán hegemónico y nuclearizado.

Ramin Jahanbegloo, filósofo iraní, es profesor, vicedecano y director ejecutivo del Centro para la Paz Mahatma Gandhi en la Jindal Global University de India.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

https://elpais.com

Deja un comentario