Ocho Eme

El número de mujeres en el gabinete de Sánchez es una respuesta de alto nivel a la ola mundial de reivindicación de los derechos de la mujer

Ocho Eme
Los ministros del Gobierno de Pedro Sánchez. ATLAS

 

El 8 de marzo el mundo fue una ola llena de mujeres (y de hombres) que gritaron basta y echaron a andar por avenidas y plazas, en países donde era natural verlas protestar a favor de sus reivindicaciones. Esa ola se levantó también en lugares donde se vive aún como en la Edad Media, época de la que nosotros no hemos escapado del todo, como se ve a diario en las noticias.

En aquella gigantesca manifestación mundial las mujeres pusieron de manifiesto su voluntad de hacer perenne, mientras dure la ocupación ruin de sus espacios de libertad, las reivindicaciones dichas en la calle. Sus eslóganes eran gritos que llevaban ahogados una eternidad, y durante décadas y siglos no pudieron ser ni susurrados.

El resultado de esa revuelta indignada y tranquila es ahora, entre nosotros, ese Ocho Eme que se celebra en el cuadro de mandos del Gobierno: ocho mujeres (al menos) en un gabinete español es un récord y también una respuesta al vigor con el que salieron a la calle, aquel 8 de Marzo, las mujeres de este país.

Las consecuencias de aquel 8-M mundial han sido diversas, entre ellas la avalancha de denuncias sobre la inseguridad de la mujer en la calle y en los trabajos, sometidas al irrespeto de sus derechos y de su intimidad por parte de quienes se creen con la autoridad de la fuerza.

El abundante número de mujeres (8-M, 8 Mujeres) que hay en el gabinete que aún no ha terminado de consolidar el presidente es una respuesta española, y de alto nivel, a esa ola mundial de reivindicación de los derechos de la mujer a defender no sólo las reivindicaciones que les competen sino las que tienen como sujetos a los ciudadanos en general. El índice de ocupación ministerial no es una ocurrencia gubernamental sino la consecuencia de que el poder, representado en este caso por el nuevo presidente español, ha escuchado el eco de la calle.

Lo verdaderamente notable de esta respuesta, por otra parte, no es la abundancia, sino la diversidad de especialidades encomendadas a las distintas ministras nuevas. Economía, Hacienda, Energía, Administraciones, Sanidad, entre otras, son carteras que no tienen el sello con el que la Administración suele distinguir las carteras ostentadas por mujeres, aunque en casos aislados así haya sido. Lo importante, pues, no es la abundancia, sino la naturaleza del cambio, una manera audaz de decir que el Ocho Eme no se extinguió en las intenciones expresadas en las calles sino en el núcleo mismo de la vida española, su Gobierno.

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