«Quemarse a lo bonzo»: la impasible inmolación de un monje budista que dio origen a la expresión

Este 11 de junio hace sesenta años, Thich Quang Duc, un religioso vietnamita, se prendió fuego sentado en la posición de loto en una atestada calle de Saigón. No se inmutó. La fotografía que le hizo Malcolm Browne le valió el premio Pulitzer y que Kennedy dijera: «Ninguna imagen en la historia ha generado tanta emoción a lo largo del mundo como esta»

Esta foto le valió el Pulitzer a Malcolm Browne

La RAE explica que quemarse o suicidarse «a lo bonzo» es hacerlo «rociándose de líquido inflamable, y prendiéndose fuego en público, en acción de protesta o solidaridad». Muy de vez en cuando, alguien sacude las noticias del mundo con un acto así. Sin embargo, muchos no saben que significa bonzo, que la propia insititución de la lengua también aclara: bonzo es «monje budista». El origen de esta acción política sucedió hace hoy justo 60 años.

El 11 de junio de 1963, el monje budista vietnamita Thich Quang Duc, a los que también se llama bonzo, se inmoló hasta morir en una calle repleta de gente en Saigon. Protestaba contra las persecuciones budistas realizadas por el presidente Ngo Dihn Diem. La icónica foto que hizo Malcolm Browne de Associated Press es de las que marcan época: Quang Duc ardió en la posición del loto sin inmutarse, rodeado de compañeros budistas y estupefactos conciudadanos.

Quang Duc procesionó con tres centenares de monjes desde una pagoda cercana, portaban pancartas en inglés y vietnamita, en contra del presidente Dihn Dierm. Y aunque otro compañero se ofreció a suicidarse él, el monje se mantuvo firme, pasaría a la historia y haría que el presidente Kennedy dijera: «Ninguna imagen en la historia ha generado tanta emoción a lo largo del mundo como esta». El fotógrafo obtuvo el premio Pulitzer por esa instantánea.

Después de su muerte, su cuerpo fue cremado conforme a la tradición budista. Durante la cremación, se dice que su corazón se mantuvo intacto y es considerado actualmente una reliquia. Sus últimas palabras fueron en forma de carta: «Antes de cerrar los ojos y dirigirme hacia la figura de Buda, suplico respetuosamente al presidente Ngô Đình Dhim que tenga compasión de los habitantes de la nación y que desarrolle una igualdad religiosa… Llamo a los venerables reverendos, miembros de la sangha y predicadores budistas para que se organicen y hagan ofrendas con el objetivo de proteger el budismo».

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