‘Eres una caca’, la serie de humor que denuncia el machismo con vídeos de medio minuto

“El humor es un signo de inteligencia, por eso también se nos negó durante mucho tiempo”, dice la autora de las animaciones

Lula Gómez creadora de Eres una caca
Lula Gómez creadora de Eres una caca.

El machismo que sufren las mujeres cada día no entiende ni de horas ni de países ni de idiomas. Es por eso que la animadora argentina Lula Gómez, creadora de La Academia de Animación, decidió hacerlo con una serie en stop motion de capítulos cortos.

Acoso callejero, control, violencia, revictimización… Todo ello en la boca de cacas parlantes representando actitudes machistas. En la serie ya han colaborado voces tan conocidas como la actriz y directora española Leticia Dolera, la ilustradora Flavita Banana (colaboradora de EL PAÍS) o la comediante argentina Malena Pichot que apoyaron el proyecto de Lula Gómez desde sus orígenes. “Es una forma de romper el mito de que las mujeres competimos entre nosotras, no he hecho otra cosa que recibir apoyo de otras mujeres”, comenta Lula a Vernepor teléfono, desde Barcelona.

Eres una caca nació hace menos de un año y ya cuenta con un nutrido grupo de seguidores en redes sociales, especialmente en Instagram, plataforma que su creadora utiliza para hablar de feminismos y comunicarse con otras mujeres que comparten sus experiencias.

Pregunta: ¿Por qué crear una serie como esta?

Respuesta: Cuando escuchas a alguien decir alguna de estas barbaridades piensas: “no puede ser que no se esté dando cuenta de lo que está diciendo, que no vea ese tipo de actitudes”. Me di cuenta de que podía hablar de feminismo desde mi trinchera que es la animación. Hice el primer video y pensé que me iban a cerrar la cuenta o que me iba a caer una lluvia de haters pero a la gente le gustó mucho.

P: ¿Por qué asociar a estos personajes con las actitudes machistas?

R: Las cacas funcionan como espejo para repetir lo que dicen los machistas. Que se vean reflejados como cacas es demasiado gráfico y creo que funciona porque no hace falta decir algo más. Además las cacas son monas y pequeñas, les estoy llamando caca pero en realidad creo que el aludido se descoloca bastante, les peta [explota] el cerebro.

P: Las actitudes machistas que tratas se repiten en Argentina, México, España y en muchos lugares, ¿cómo analizas esto?

R: Me escriben comentando capítulos y contándome experiencias chicas de toda Latinoamérica y Europa. Es lo mismo en todos lados, no es más que la prueba de que la violencia hacia las mujeres no se trata de un conjunto de casos aislados sino que es un sistema que funciona porque es global.

P: ¿Por qué es tan importante el apoyo entre mujeres en proyectos como este?

R: Eres una caca va de sororidad. Comparto proyectos de mujeres todo el tiempo. Nosotras tenemos que ganar espacios que nos han sido negados históricamente: de creación, de palabra, de poder y nos los tenemos que apropiar porque nadie nos los va a dar y la forma de hacerlo es a través de la sororidad.

P: ¿Cómo lidias con los haters y los trolls en tus redes?

R: Tengo mucha suerte porque casi no tengo haters y tengo poca paciencia, así que en cuanto detecto cierto nivel de agresividad, bloqueo a la gente.

P: Utilizas las redes de Eres una Caca como un altavoz del feminismo, ¿qué tipo de comentarios te hacen tus seguidoras y seguidores?

R: Las mujeres estamos en un nivel de opresión que solo por el mero hecho de hablar es revolucionario. Explicar cosas que guardamos en la intimidad porque se nos ha condenado a la vergüenza y el silencio es genial para entender que no estamos solas y que lo que nos pasa, nos pasa a muchas. Las redes las uso para divulgar y llegar a otras mujeres que no acceden a otro tipo de libros o lecturas y se genera una red de conocimiento y contención maravillosa del patriarcado. Para mí es como un sueño recibir respuestas que dicen: “Toda mi vida creí que era estúpida, que tenía la culpa, que no me merecía ningún respeto por tal situación y ver que a otras mujeres les pasó también y compartirlo”.

P: Y además tu forma de contarlo con humor llega a más público.

R: Hacerlo con humor es más transgresor, le rompe los esquemas a muchísima gente. Es terapéutico y sirve como herramienta para reconstruirse. El feminismo necesita humor y nosotras tenemos que apropiarnos  de él -no humoristas machitos que se burlen del feminismo- hay que usarlo como herramienta para sobrellevar el horror pero también como para curarnos y para pensar. El humor es un signo de inteligencia, por eso también se nos negó durante mucho tiempo.

P: ¿Cómo estás viviendo los esfuerzos por despenalizar el aborto en Argentina?

R: Lo vivo con admiración y respeto por las mujeres que luchan allá. A nivel social tiene que ser llamativo no solo en la cuestión feminista, sino en esta cosa que tienen los argentinos de creerse el país más europeo de Latinoamérica, de sentirse superiores, al final viven en el medievo, la religión hace estragos en la sociedad argentina.

P: ¿Cómo has vivido el juicio a La Manada en España y qué lectura sacas de todo esto?

R: Cuando eres consciente del funcionamiento de un sistema opresor y conoces sus mecanismos nadie puede decir que le sorprenda demasiado porque viene funcionando así desde hace siglos, pero sinceramente me sentí dolida con la libertad de estos violadores. Es un correctivo a las mujeres con el fin de mantener nuestras voces a raya y sin darle importancia. Mi sensación al igual que el tratamiento que se da a los feminicidios es que las mujeres no importamos, lo que significa que el 50% de la población no importamos.

P: ¿A quién te gustaría hacer una caca?

R: A los humoristas machistos que están muy tristes porque ya no pueden hacer chistes sobre mujeres. No paran de llorar y me encanta que se les haya acabado el chollo y tengan que pensar chistes nuevos. También al famoso machito progre es un personaje especialmente detestable. Otro clásico es el militante de izquierdas que intenta apaciguar tus reclamos porque prentende que priorices la lucha de clases porque cuando llegue la revolución el patriarcado ya no va a estar más. No flaco, vos sos la prueba de que todo lo que me estás diciendo es mentira.

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