VITAMINAS, TÉ Y UN POCO DE LSD: CONOCE A LA GENTE QUE DESAYUNA MICRODOSIS DE LSD U HONGOS MÁGICOS (VIDEO)

LAS PERSONAS QUE TOMAN MICRODOSIS DE PSICODÉLICOS PARA IR POR LA VIDA NORMAL CON UN CIERTO AUMENTO DE DEFINICIÓN.
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Desde hace unos años se ha empezado a popularizar el hábito de tomar drogas psicodélicas -como el LSD, el MDMA o los hongos- en dosis pequeñas de tal forma que puedan incorporarse a la actividad diaria, como una suerte de sutil estimulante que idealmente permite no sólo ser más productivos sino tener también una sensibilidad más sutil y despierta (escribimos una reflexión sobre los pros y los contras aquí). Recientemente esta práctica, que al parecer empezó entre psiconautas y atletas, se ha vuelto popular en Silicon Valley, aparentemente entre ingenieros y programadores que buscan tener una ventaja competitiva tanto en su productividad como en su creatividad y su capacidad de pensar al margen de lo convencional. Esto ha llamado ya la atención incluso de la BBC, que hizo un perfil de esta interesante moda.

Una chica que toma microdosis de hongos dice que su experiencia es la de tener un día normal, y seguir haciendo la actividad normal, simplemente mejorando un poco la cualidad de la experiencia, como notar el color azul del cielo con mayor intensidad.

Otra persona entrevistada habla de cómo el LSD le sirve terapéuticamente, para resignificar su trauma y evitar tomar antidepresivos y otros fármacos. Toma un cuarto de LSD cada seis semanas y al parecer le funciona bien.

Otra mujer habla de cómo estaba a punto de suicidarse antes de empezar a tomar microdosis de LSD, y resalta como a través de los psicodélicos empezó a notar los detalles y la belleza de la naturaleza. Y dice que los psicodélicos funcionan como su psiquiatra le dijo que los antidepresivos le iban a funcionar. 

Un médico entrevistado señala que no se tiene información confiable sobre esto y que podrían haber riesgos, por ejemplo, aunque no existe un cambio subjetivo significativo puede que sí afecten la coordinación y podría ser peligroso conducir, por ejemplo. Otra preocupación es que las microdosis puedan -en vez de curar traumas y demás- hacer que emerjan a la superficie rasgos psicopatológicos. 

Por último quizás sea bueno recordar que tradicionalmente estas sustancias -si bien el LSD es relativamente nuevo- no eran usadas regularmente sino en ocasiones especiales, dentro de ceremonias y ritos, y generalmente en altas dosis para producir una experiencia de transformación. Lo cual no es una recomendación a tomar dosis más altas -ciertamente es más seguro tomar menos- sino a reflexionar si estas sustancias pueden adaptarse como drogas funcionales estilo el café y el té o tienen otra naturaleza más chamánica. Esta es la reflexión que hace Erik Davis, quien cree que la esencia de los psicodélicos es el viaje que rasga la realidad ordinaria, no la dosis que le saca unos brillos. En su corta historia en la sociedad occidental, los psicodélicos habían cumplido con la función más radical de cuestionar y crear cierta fricción creativa contra la realidad convencional y la percepción consensual. Es decir, el poder de estas sustancias parece existir esencialmente en los márgenes, en las zonas liminales, en la oscuridad que iluminan, y si los integramos a la sociedad y los hacemos parte del mercado, podrían perder cierta parte de su poder. Claro que esto no debe importarles mucho a las personas que toman microdosis y les funciona. Y, finalmente, se trata de algo nuevo, así que no hay nada escrito en piedra, y tal vez pueda ser algo muy benéfico para muchas personas.

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