Cuando Juan Carlos I mandó el cadáver de Franco al Valle de los Caídos para que fuese enterrado

Jaime Noguera

Cuando Juan Carlos I mandó el cadáver de Franco al Valle de los Caídos para que fuese enterrado

Un frío 23 de noviembre de 1975, un camión Pegaso 3050 tuneado para la ocasión transportaba la carcasa de Francisco Franco desde el Palacio de Oriente a la explanada de Cuelgamuros. ¿Su misión? Entregar el cadáver del dictador a los responsables de su entierro en el Valle de los Caídos. Antes se había barajado darle sepultura en el  Pazo de Meirás o en el Palacio del Pardo. Incluso se había librado una especie de mini guerra civil por la elección del lugar de enterramiento. Afortundamente, la sangre no llegó al río gracias al flamante rey de España, Juan Carlos I , que llegó y mando a parar. O enterrar. “¿Franco? ¿El que me nombró su sucesor? ¡Pa’ la Sierra de Guadarrama!”

“Semanas antes de la muerte de Franco, el presidente Carlos Arias preguntó a la hija del jefe del Estado, Carmen Franco Polo, si la familia tenía alguna previsión sobre el lugar de enterramiento de su padre: “Ninguna”, respondió Carmen Franco Polo”.

Rufo Gamazo, asesor y amigo personal de Carlos Arias Navarro, presidente del Gobierno en 1975. (El País, 2010).

Parece que, como en tantas decisiones importantes, las autoridades españolasimprovisaron a la hora de elegir donde debía enterrarse al dictador. Igual que nadie se atrevió a despertar a Hitler para anunciarle el desembarco aliado en Normandía, nadie pareció preguntarle al mandatario gallego por dónde deseaba criar malvas. Según contó El Confidencial, la viuda de Franco, Carmen Polo se decantaba por inhumar al dictador en el panteón familiar del cementerio de Mingorrubio en El Pardo. Para el Gobierno de Carlos Arias Navarro, sin embargo, el Valle de los Caídos era al lugar idóneo lugar para dar sepultura al general que había ganado la Guerra Civil en 1939.

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Intervención campechana

Juan Carlos “Palote” (bautizado así por el inmenso Joaquín Reyes) optó por apoyar a los que más podían apoyarle en sus inicios como monarca español, por lo que tomó papel y pluma y escribió al abad de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos Luis María de Lojendio, monje benedictino y portavoz de la propaganda exterior del régimen franquista durante la Guerra Fría.

Excmo. y Rvdmo. Padre Abad de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos y Reverenda Comunidad de Monjes: Habiéndose Dios servido llevarse para SI, a SU EXCELENCIA EL JEFE DEL ESTADO Y GENERALISIMO DE LOS EJERCITOS DE ESPAÑA, DON FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE (q.e.G.e.) el pasado jueves día 20 del corriente, he decidido que los Excmos. Señores Don Ernesto Sánchez-Galiano Fernández, y Don José Ramón Gavilán y Ponce de León, Primer y Segundo Jefes de la Casa Militar y Don Fernando Fuertes de Villavicencio, Jefe de la Casa Civil de S. E. e Intendente General, que acompañan a los Restos Mortales de SU EXCELENCIA, os los entreguen. Y así os encarezco los recibáis y los coloqueis en el Sepulcro destinado al efecto, sito en el Presbiterio entre el Altar Mayor y el Coro de la Basílica, encomendando al Excmo. Señor Ministro de Justicia, Notario Mayor del Reino, Don José María Sánchez-Ventura y Pascual, que levante el Acta correspondiente a tan Solemne Ceremonia.

Palacio de la Zarzuela, a las dieciséis horas del día 22 de noviembre de mil novecientos setenta y cinco.

Yo el Rey.

Al Excmo. y Rvdmo. Padre Abad Mitrado de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, Don Luis María de Lojendio é Irure.

Cuando Juan Carlos I mandó el cadáver de Franco al Valle de los Caídos para que fuese enterrado

Somos españoles, improvisemos

La decisión de “Yo, el rey”, requirió la improvisación de un mausoleo en apenas tres días. Sin embargo, según unas declaraciones del escultor del Valle de los Caídos Juan de Ávalos, realizadas en 1993 en el programa de Televisión Española,Tal Cualsu compañero de obra, el arquitecto Ramón Andrada Pfeiffer (sí, como la actriz) le había confiado lo siguiente: “Juan tengo un disgusto tremendo porque en quince días tenemos que preparar la tumba para Franco”. Es decir, si  la memoria de Avalos no falló en el plató de Televisión Española, la elección del lugar estaba tomada antes de que el Rey contactase al abad. De ser así, no haría falta abrir una petición en Change.org para que la Casa Real pague los 3000€ que cuesta levantar 1500 kilos de lápida para retirar el cadáver.

Por cierto, por el lugar elegido para el descanso eterno (sic) de Franco pasaban líneas de alta tensión y conducciones de aire. Se tuvo que proceder a toda prisa al desvío de todos los conductos y hormigonar el espacio para que pudiera acoger una sepultura. Tras el chapú necesario, todo quedó listo para acoger al pasajero mudo del Pegaso 3050.

Al menos durante 43 años…

Cuando Juan Carlos I mandó el cadáver de Franco al Valle de los Caídos para que fuese enterrado

Con información de El País , El Español y el El Confidencial.

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