6 PUNTOS PARA ENTENDER EL HALLAZGO DE TRANSGÉNICOS Y HERBICIDAS EN EL 90% DE LAS TORTILLAS MEXICANAS

Por Valeria Enríquez

6 PUNTOS PARA ENTENDER EL HALLAZGO DE TRANSGÉNICOS Y HERBICIDAS EN EL 90% DE LAS TORTILLAS MEXICANAS

La investigación desarrollada por Emmanuel González -del Laboratorio de Génetica Molecular, Desarrollo y Evolución de Plantas del Instituto de Ecología de la UNAM-, y las científicas y activistas Elena Álvarez-Buylla y Alma Piñeyro surgió del interés por conocer el paisaje de la alimentación basada en maíz en México, especialmente de productos industriales, que son consumidos masivamente por la gran mayoría de la población.

Los investigadores analizaron muestras de tortillas, tostadas, cereales comerciales para el desayuno, botanas y harinas, y encontraron resultados preocupantes y reveladores.

Si se toma en cuenta que una tercera parte del maíz que se consume en México es importado de Estados Unidos -aproximadamente 10 millones de toneladas anuales- y que 90% o más del maíz sembrado en EU es transgénico, la probabilidad de encontrar restos de transgenes o de glifosato en alimentos era alta.

Supuestamente el maíz importado de Estados Unidos era destinado principalmente para la industria química o elaboración de alimento para el ganado, no para la industria alimentaria humana. Sin embargo, los resultados del estudio Presencia masiva de transgenes y herbicida glifosato en alimentos derivados de maíz en México, difieren.

Algunos de los resultados más importantes fueron los siguientes:

  • En las muestras de tortillas, se encontró que el 90% de las analizadas tenía alguna presencia de maíz transgénico.
  • Se eligieron insumos de tortillerías típicas de las colonias que tienen su maquinaria y venden tortillas que parecen muy naturales al ser recién hechas.
  • Las muestras se obtuvieron de tortillerías de la ciudad de México, Chiapas, Oaxaca y Estado de México.
  • 70% de las muestras de tortillas tuvieron presencia del maíz transgénico tolerante al glifosato conocido como NK 603, que ha sido objeto de varios estudios que lo relacionan con la generación de tumores en ratas.
  • Del total de muestras analizadas de cereales, harinas, tostadas, tortillas y botanas, el 82% contiene algún tipo de transgen.
  • Un tercio de las muestras totales analizadas mostraron residuos de glifosato.

También se analizó la presencia de residuos de glifosato en las muestras debido a los resultados tan significativos de maíces transgénicos.

Estos resultados tan altos sembraron preocupación en la comunidad científica, sobre todo a quienes se encargaron de este estudio y a la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), que tiene un área dedicada a la agricultura y la alimentación que defiende y genera evidencia científica en pro de la soberanía alimentaria del país.

Emmanuel González comenta que los resultados no solo son graves por los riesgos que se han documentado para la salud ambiental y humana derivados de los cultivos y consumo de transgénicos, sino por el descontrol y falta de regulación en el cuidado o protección de la cadena agroalimentaria de producción de alimentos para humanos.

Otro dato importante es que la simple modificación para insertar el transgen a la planta le provoca daños a nivel de material genético y altera su metabolismo, por lo que puede generar compuestos tóxicos que a su vez pueden desencadenar alergias o intoxicaciones a las personas que lo consumen, explica González.

Evidente y convenientemente, estos temas aún no cuentan con los estudios científicos requeridos para probar las hipótesis y preocupaciones de los investigadores que están en contra de los transgénicos.

Los transgénicos están en todos lados

Aproximadamente la mitad del territorio mexicano es sembrado con maíz y se producen más de 26 millones de toneladas anuales. México tiene potencial para ser autosuficiente y soberano en la producción de este alimento básico.

En proporciones individuales, cada persona puede sin problema consumir en promedio alrededor de medio kilo de maíz al día, en sus diversas presentaciones, lo cual suma importancia a los resultados obtenidos en este estudio. Sin embargo, el maíz o los elementos transgénicos no son visibles para los consumidores, lo que violenta su derecho a saber lo que comen y el derecho a una alimentación nutritiva y de calidad.

Además, también se hicieron comparaciones entre alimentos industrializados hechos con maíz y otros tradicionales que utilizan variedades de maíz criollo o nativo.

Aún en las últimas muestras elaboradas artesanalmente y con maíces criollos nativos, se encontraron restos de glifosato o presencia de transgenes, lo cual derivó en algunas confesiones de las personas que elaboran los productos, ya que con fines económicos utilizan un poco de harinas industriales de maíz para aumentar los rendimientos.

Somos lo que comemos y como consumidores tenemos el derecho a saber con precisión lo que necesitemos acerca de nuestros alimentos y todo lo que pueda afectar nuestra salud personal y la del medio ambiente.

Si no existe una regulación confiable que garantice en México que los alimentos que podemos adquirir son realmente saludables, o bien, que informen adecuadamente sobre su contenido e ingredientes,  entonces los consumidores tenemos doble trabajo y doble responsabilidad.

Si no actuamos seguiremos comiendo transgénicos y residuos de herbicidas tóxicos sin siquiera saberlo.

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