AJO, la poeta punki que más vende: “El mezcal es mi musa”

AJO ha acuñado la marca “micropoetisa” que se ha extendido a otras escritoras de muchos países latinos para llevar sobre los escenarios, cual juglar, versos acompañados de música

Foto: AJO en uno de sus espectáculos

AJO en uno de sus espectáculos

En España hay 100.000 prostitutas. Es un número que se publica con alegría en los medios como una pseudoverdad porque nadie ha podido demostrarlo. También se suele escribir que somos 20.000 los lectores de poesía. Otro dato infundado que ha hecho fortuna.

María José Martín (Saldaña, 1963), conocida como AJO, rompe todos los moldes estadísticos y los amaneramientos de los poetas intimistas. Esta escritora palentina ha vendido más de 50.000 ejemplares de sus cuatro libros de micropoemas que comenzó a publicar en 2005 y de su último poemario ‘Mi perrina y yo’ (Espasa, 2016). “Soy la poeta que más vende en España”, afirma AJO.

“El último librín se mantuvo nueve semanas y media, como la película, entre los diez poemarios más vendidos y lo más curioso es que era la única poeta viva en el listado”, cuenta AJO en La Realidad, un café del madrileño barrio de Malasaña que ella cofundó hace unos años y donde tiene barra libre de mezcal. “El mezcal es mi musa porque me inspira y me ayuda a recordar”, dice la escritora.

Librines. Todo en la vida y en el discurso de AJO es menudo, micro. Ella misma es pequeña, pero su apasionamiento vital la convierte en una gigante que, al mismo tiempo, abruma y provoca una sonrisa continuada a su interlocutor. Su lengua es tan locuaz que a veces tienes que desconectar para que el cerebro no colapse por el aluvión de aforismos, greguerías y comentarios agudos. Es una micropoetisa que escribe micropoemas de no más de cinco versos. Publica librines y la acompaña una perrina. Los diminutivos salen en cascada de su boca.

El tercer libro de micropoemas de AJO. (EC)

El tercer libro de micropoemas de AJO. (EC)

Relata que fue vocalista de un grupo de música llamado ‘Mil Dolores Pequeños’ en los años noventa y desde hace unos años actúa en ‘microshows’. “A los jóvenes les nombras la palabra poesía y prefieren darse con una maza en la cabeza antes de ponerse a leer un poemario, por eso yo he querido siempre golpearles con micropoemas comprensibles acompañados de música”, dice AJO con una mirada viva llena de entusiasmo mientras agita un cogollo de opio seco que hace de maraca en los recitales y de rosario en las tertulias. Añade: “Para mí lo importante como poeta es que se me entienda, que no sea una poesía oscura, quiero hacer feliz a la gente y hacerla reír porque en nombre de la poesía se ha dado mucho el coñazo”.

A los jóvenes les nombras la palabra poesía y prefieren darse con una maza en la cabeza antes de ponerse a leer un poemario

Mientras habla, sobrevuelan constantemente en la conversación sus micropoemas: “A la que te descuidas, la actualidad te acaba robando el presente”. Otro: “Odio el amor y además lo odio con tu corazón”. Este último lo recita mientras apunta que está orillando el amor en su literatura porque después de tantos desengaños ha dejado de interesarle el tema.

Es una juglar contemporánea que va vestida con un estilo punk elegante y agitador a sus espectáculos. “Yo vengo del punk, prefiero la insolencia a la obediencia”, asegura. Uno de esos micropoemas más antiguos dice: “No me tires de la memoria que yo vengo del punk y la cresta la llevo en la lengua”.

AJO y Farrés en uno de sus

AJO y Farrés en uno de sus ‘microshows’

Ese micromundo de AJO ha saltado las fronteras porque su poesía la lleva habitualmente fuera de España, a Argentina, Brasil, Alemania, Puerto Rico, Estados Unidos… En estos días está en México, donde ofrecerá cinco recitales.

Heredera de la cultura ‘underground’ de la Movida madrileña de los ochenta ha actuado junto a grandes músicos como Julieta Venegas, Nacho Mastretta o Paco Soto Ivars. Ahora lo hace habitualmente junto a la catalana Judit Farrés. Esposa del polémico cantautor Albert Pla, AJO habla mil maravillas de ella: “Es inteligente, majísima, guapísima, lo tiene todo para que conectemos en el escenario de forma improvisada, jamás ensayamos y cada uno de nuestros ‘microshows’ es diferente”.

Hija de la Movida madrileña

Tras estudiar Contabilidad, llegó desde el pequeño pueblo palentino de Saldaña a la capital en 1982 para hacer unas oposiciones a Caja Madrid. No era su destino y huyó de esa realidad para frecuentar los templos de la Movida y a sus gentes. Desde las ventanas de su céntrico piso podía divisar el universo creativo que se cocía en la casa donde vivían los artistas Alberto García Alix y Ceesepe. Quería ser como ellos.

Frecuentó los lugares míticos de esa Movida como el Rock-Ola y las criptas más prosaicas de las drogas. Durante el encuentro en La Realidad se van parando otros hijos de la Movida en cuyos rostros se ven las huellas de los excesos, pero en cuyos verbos se aprecia la frescura libertaria de su pasado. Uno de ellos le recita un micropoema a AJO de su propia cosecha: “Me gusta tu coño… más que la luna”.

Hay gente que recita poesía con voz impostada, como Núria Espert o Rafael Alberti, y te duermes a los cinco versos

La micropoetisa extraña los años de libertad que se han esfumado por la censura y la autocensura. “Me parece un momento triste para la palabra libertad. Tengo amigos que sus hijos les reprochan todas las libertades que nosotros disfrutamos”, dice un tanto atribulada. “En agosto de 1999, con veranismo y alevosía para que no hubiera una revolución social, Gallardón nos hizo el lío al prohibir la venta de alcohol más allá de las diez de la noche y, total, ahora el negocio se lo han quedado los chinos, pero en más cutre”, agrega AJO.

El trabajo más divertido que recuerda es el de taquillera en el Teatro Alfil de Madrid. “Los Yllana me ampliaron [empresarios y dueños del teatro] el espacio de la taquilla y pasé allí unos años maravillosos porque por allí dentro pasó gente extraordinaria. Allí jugábamos a las cartas, fumábamos porros, era un lugar de encuentro con los espectadores y los artistas, un espacio de libertad que ya ha dejado de ser posible”

AJO en uno de sus recitales
AJO en uno de sus recitales

La libertad perdida con respecto a los ochenta y noventa es uno de los lugares comunes de conversación de AJO. Su máxima inspiración e influencia es el grupo catalán de humor y poesía Accidents Polipoètics, quienes a su vez se inspiraron en bandas ochenteras como Radio Futura. “Yo quería ser yo tanto como ellos eran ellos. Luego hay gente que recita poesía con voz impostada, como Núria Espert o Rafael Alberti, y te duermes a los cinco versos, pero yo quiero ser yo misma con una tonalidad natural que he ido modulando con los años”.

“Soy mujer que tú”

La actriz y músico Judit Farrés y AJO se acompañarán en el escenario de los Teatros Luchana en tres espectáculos que comenzarán el 11 de octubre, todos diferentes porque improvisan. Cultivarán brevedades en las funciones de “Soy mujer que tú”, nombre que han dado a su ‘microshow’.

Seguirá buscando en el nuevo espectáculo la oralidad de la poesía, a semejanza de como se hacía en el ágora griega, el foro romano o se sigue haciendo en cafés de Oriente Próximo para no aburrir al personal.

Micropoema de AJO que ella misma borda
Micropoema de AJO que ella misma borda

En “Soy mujer que tú” quiere seguir esculpiendo sonrisas entre sus espectadores: “Lo quiero hacer con mi sentido del humor que he desarrollado como instinto de supervivencia, para mí es un flotador que me mantiene viva en la realidad, en las procelosas aguas de la realidad”. “Bastante tiene una con lo que no tiene” es otro de sus micropoemas. No tiene abuela, se quiere mucho y seguramente hace bien.

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