En esa foto salía un tigre, pero lo que se veía era algo más que una imagen,” dijo Ivanovic a PetaPixel. “Me sorprendió lo que parecía emanar de la foto: una personalidad, un alma.” Tras recuperarse, volvió al zoo a fotografiar y sacar estos retratos. “Me llevó horas de observación conocer a cada criatura, e incluso más tiempo esperar la oportunidad perfecta para que la personalidad de mis nuevos amigos saliera a relucir.

Ivanovic creció en Belgrado y trabajó como asistente de cámara antes de irse a Los Angeles en 1996. Sus trabajos han aparecido en publicaciones americanas como National Geographic o Esquire. Su serie de fotos “Salidos de lo salvaje: Retratos del zoo” también ha sido publicada en forma de libro.

 

“Me llevó horas de observación conocer a cada criatura, e incluso más tiempo esperar la oportunidad perfecta para que la personalidad de mis nuevos amigos saliera a relucir.”

“Me sorprendió lo que parecía emanar de la foto: una personalidad, un alma.”

“Espero que esta imágenes les digan algo a los demás y les muestren la belleza única de cada animal, su majestad, su poder y su espíritu”

“A pesar de que todos ellos se encuentran físicamente en cautividad, sus características irreprimibles nunca podrían ser encadenadas”

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