La prueba que dice qué hora es dentro de tu cuerpo

A través de un sencillo test de sangre, un algoritmo analiza el funcionamiento de 40 genes y predice el tiempo biológico. Esto permitirá estudiar la relación entre enfermedades y biorritmos y ajustar los tratamientos al tiempo de cada persona

Los relojes biológicos ajustan el funcionamiento del organismo al momento del día

¿Ha experimentado usted el jet lag? ¿Al cambiar su horario siente malestar y cansancio? Si alguna vez le ha ocurrido algo así, es gracias al funcionamiento de sus relojes biológicos. En su cuerpo hay neuronas que funcionan como auténticos relojes y que mandan señales de forma periódica para establecer unos ciclos circadianos, es decir, de alrededor de un día. Estos adaptan nuestra fisiología a la vida cotidiana: por ejemplo, hacen oscilar nuestra temperatura corporal o activan nuestro intestino. Pero aparte de varios relojes internos, el organismo cuenta con mecanismos para «poner en hora» estos relojes y ajustarlos al ambiente. Estos son, por ejemplo, la luz del día, las horas de las comidas o los horarios de sueño. Pues bien, si unos y otros se desajustan, por ejemplo a causa de un viaje transatlántico, no es extraño que sintamos malestar.

Aparte de todo esto, conocer cómo oscila el tiempo biológico en el organismo es una ventaja para varias cosas, como estudiar la fisiología o para saber cuál es el momento para administrar un tratamiento. Un estudio que se acaba de publicar en PNAS ha demostrado que es posible medir la «hora biológica», y compararla con la hora externa, con un sencillo análisis de sangre, al que han llamado «TimeSignature». La prueba, que mide los niveles de expresión (funcionamiento) de 40 genes, está pensada para ser usada por investigadores y por médicos, que podrían administrar tratamientos en los momentos más efectivos.

«Esta medida es mucho más precisa que averiguar si eres una persona vespertina o más bien un búho nocturno», ha dicho en un comunicado Rosemary Braun, directora de la investigación y científica en la Universidad del Noroeste (Illinois, EE.UU.). «Podemos evaluar la hora del reloj biológico de una persona con un margen de una hora y media».

Enfermedades relacionadas con el reloj biológico

Los autores de este estudio han asegurado que el test le servirá a los investigadores para averiguar si, por ejemplo, el reloj biológico se desajusta en enfermedades cardiovasculares o en diabetes. Más adelante, creen que podría ponerse a disposición de hospitales y ser usado por médicos para evaluar el estado de los biorritmos y, por ejemplo, optimizar el momento de aplicar los tratamientos.

«Esto es realmente una parte integral de la medicina personalizada», ha dicho Phllis Zee, coautor de estudio. «Muchos medicamentos tienen momentos idóneos para ser administrados. Conocer qué hora es en tu cuerpo es fundamental para conseguir los máximos beneficios. El mejor momento para analizar tu presión sanguínea o para someterte a la quimioterapia puede ser diferente en cada persona».

Este test ha sido posible gracias a estudios sobre relojes biológicos realizados por otros investigadores. También ha sido clave el diseño de una inteligencia artificial que aprendió a predecir la hora en función de patrones de expresión de genes. Se tuvo en cuenta un total de 20.000 secuencias de ADN, aunque solo 40 resultaron ser cruciales.

Los investigadores han resaltado que gracias a esto, se puede estudiar de forma más sencilla el reloj biológico de cada persona, «y analizar si un reloj desajustado está relacionado con alguna enfermedad o, lo que es más importante, si podemos predecir si alguien se va a poner enfermo», ha dicho Ravi Allada, coautor del trabajo.

De hecho, otros estudios ya han establecido una relación entre desajustes circadianos y la diabetes, la obesidad, la depresión, enfermedades cardiovasculares o asma.

Según Phyllis Zee, es posible tratar de poner en hora relojes biológicos desajustados, sincronizándolos de nuevo con el tiempo externo. Pero para ello, es clave poder saber cuál es su hora con facilidad: «Si no podemos medirlo, es difícil saber si hemos hecho el diagnóstico correcto. Ahora podemos medirlo como si fuera el nivel de lípidos en sangre».

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