Sonia Fernández Vidal: «Podríamos existir en otro universo con una vida diferente»

Doctora en Física, ha publicado «La senda de las cuatro fuerzas», una novela juvenil que se desarrolla en el mundo de las partículas subatómicas

Sonia Fernández-Vidal

Si alguien puede explicar un fundamento de la física cuántica y que encima se entienda, esa es Sonia Fernández-Vidal. Doctora en Física por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), donde imparte clase, ha trabajado en algunos de los centros internacionales de investigación más prestigiosos como el CERN o el Laboratorio Nacional de Los Álamos (EE.UU.). Además, es la autora de un «bestseller», «La puerta de los tres cerrojos» (Destino), una novela juvenil de aventuras que transcurre en el enmarañado reino de las partículas subatómicas. Recientemente, ha publicado su segunda parte, «La senda de las cuatro fuerzas», en la que, de nuevo, mezcla la fantasía y la ciencia para que a sus protagonistas les sucedan cosas tan increíbles como estar en dos sitios a la vez.

-Su primer libro logró enganchar a miles de lectores. ¿Interesa la física más de lo que creemos?

-Sí, y eso es una noticia extraordinaria. La gente está realmente interesada por la ciencia, pero los medios de comunicación y los políticos piensan lo contrario. Por eso, es bueno hacer una apuesta por la ciencia, pero desde el ángulo correcto, haciéndola atractiva y accesible.

-Precisamente, ¿algún colega la ha criticado por simplificar los conceptos científicos?

-Siempre se genera un pequeño punto de controversia, pero no por parte de los investigadores. Al revés, mis colegas de departamento se han reído mucho con las alegorías, porque no deja de ser una novela de fantasía cuántica. Pero sí es cierto que otros divulgadores han criticado que sea tan «vulgar». Yo creo que se han olvidado de dónde viene la palabra divulgar.

-La rigurosidad se pierde desde el primer momento en el que no se utilizan las matemáticas, pero lo esencial es que la gente disfrute mientras aprende y, sobre todo, encender la llama de la curiosidad. Para mí, el éxito es que los lectores queden con ganas de más y acudan a un ensayo más complicado y preciso sobre estos campos de investigación.

-El protagonista del libro, un joven de instituto, puede hacer cosas fantásticas, como atravesar paredes. ¿Eso también pasa en el mundo cuántico?

-En la física cuántica, ese fenómeno se llama efecto túnel. Las partículas, como el electrón, pueden pasar por sitios que en la física clásica (la que manda en las cosas grandes) estarían prohibidos. En efecto, el equivalente es como si nosotros pudiéramos atravesar una pared.

-Y es capaz de teletransportarse…

-De hecho, en el mundo cuántico esto ya no es una teoría, ya se han hecho experimentos. En 2003 se realizó la primera teleportación de partículas fundamentales. Se hizo desaparecer una partícula con una información determinada de un lugar y que apareciera en otro lugar sin haber pasado por ningún sitio intermedio.

-También hay un gato que está, pero que no está…

-¡Está superpuesto! Está vivo y muerto a la vez. Es un experimento mental muy famoso. Schrödinger lo planteó para poner de manifiesto una de las extrañezas del mundo cuántico, el principio de superposición. Aquí, las cosas no están definidas a priori, por lo que una partícula fundamental puede estar en dos sitios a la vez o ser de dos colores al mismo tiempo…

-¿Y eso cómo es posible?

-Por ejemplo, recorremos un camino y llegamos a una bifurcación. Nosotros tenemos que elegir entre ir a la izquierda o a la derecha. Pero por el principio de superposición, si fuésemos partículas subatómicas podríamos recorrer ambos caminos a la vez. Para narrar ese principio tan extraño, Schrödinger pensó que no hay antagonismo que nos pueda chocar tanto como la vida y la muerte. E imaginó un gato dentro de una caja opaca con un dispositivo con veneno.

-¿Qué pasa entonces?

-Schrödinger coge una canica cuántica y la hace recorrer por un camino hasta la bifurcación. Si toma el camino de la izquierda, activa un dispositivo venenoso dentro de la caja y el gato muere. Si la canica va por el camino de la derecha, el dispositivo no se activa y el gato está vivo dentro de la caja. El problema es que en el mundo cuántico, esa canica se superpone en la bifurcación y pasa por la izquierda y la derecha. Por lo tanto, activa y no activa el dispositivo. Como resultado, tenemos un gato vivo y muerto a la vez dentro de la caja.

-No quiero imaginar esto en la vida real…

-¡Uy! En la vida real podríamos estar aquí ahora mismo y de vacaciones en las Bahamas al mismo tiempo.

-El libro también habla de la existencia de múltiples universos. ¿Qué opina al respecto?

-Bueno, es como si en un universo la canica hubiera cogido el camino de la izquierda y en otro, el de la derecha. Pero hay puntos en los que esos dos universos se superponen. Eso sí, es una teoría muy cara en universos, porque si por cada posibilidad surge uno nuevo… Al menos es apasionante pensar que pueda existir otro universo en el que Elvis Presley esté vivo y sea el presidente de EE.UU.

-¿Qué más podría pasar en esos otros universo?

-Las posibilidades son infinitas. Podría haber un universo en el que estuvieras teniendo una vida completamente distinta a la que tienes ahora mismo. O las tecnologías se habrían desarrollado de una manera completamente diferente. Quizás todos viajaríamos en zepelines eléctricos en vez de en coches.

-También menciona las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza. ¿Cree que puede haber una quinta?

-Tenemos la fuerza electromagnética, la fuerza nuclear fuerte, la nuclear débil y la gravitatoria. Las tres primeras corresponden al mundo de la cuántica, pero la cuarta sucede en cosas mucho más grandes, como las galaxias o los planetas, y tiene que ver con la relatividad. Sin embargo, si las leyes de la cuántica se cumplen siempre y las de la relatividad también, resulta que tenemos dos «siempres» distintos. No hay una sola ecuación que una lo más pequeño con lo más grande. No hay una ecuación que unifique las fuerzas que hay en la naturaleza. Y esta es una de las quimeras de la ciencia, algo que todavía sigue buscándose, quizás a través de una quinta fuerza o una teoría distinta.

-¿Cuál es el concepto de la física que le ha costado más introducir en sus novelas?

-La decoherencia, el proceso de pasar del mundo cuántico al clásico. Los estados cuánticos son muy débiles y en seguida se vuelven clásicos (por ejemplo, de estar en dos sitios a la vez a estar solo en uno). La introduje como una niña que es secuestrada, uno de los puntos centrales del final de la trama del nuevo libro. El reto fue encontrar esa «palanca» para introducir un concepto tan extraño como si fuera una leyenda.

-¿Hace falta más divulgación científica en España?

-Estamos un poquito a la cola en el nivel de cultura científica por parte de la sociedad en general, los medios de comunicación, las escuelas, las líneas estratégicas de los gobiernos… Y eso se acaba notando en el tejido de investigación y desarrollo de nuestro país. Que cambie es responsabilidad de todos. Especialmente en esta época de las «fake news» y los mensajes de pocos caracteres, es importante apostar por la divulgacion científica para crear una sociedad con un fuerte espíritu crítico que sepa distinguir lo que es real de lo que no lo es.

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