De creencias arraigadas que son erróneas

plátanos para monos

Leyendo esta tarde en Cracked una selección de creencias que sorprendentemente resultan ser falsas, he descubierto que en Estados Unidos, allí donde la regulación permite comer alimentos transgénicos, también existen personas que creen que son peligrosos y que en realidad la mortandad y la incidencia de cánceres debe por tanto ser mucho mayor en Norteamérica que en Europa. Nada de eso, la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos no ha encontrado nada que indique que los índices de enfermedad se hayan incrementado en relación con Europa. ¡Punto para Mulet!

Aclarar que yo ya estaba vacunado contra esta creencia. Puedo criticar las prácticas más o menos éticas que algunas empresas del ramo llevan a cabo para expander la distribución de sus productos, pero mientras la ciencia no indique lo contrario creo que los alimentos GMO no solo son seguros, sino que de hecho podrían ser la solución al problema alimentario que se deriva del constante aumento de la población humana. (Menos mal que el techo está próximo a alcanzarse).

Confieso que las que me han llamado la atención tienen que ver con las preferencias alimenticias de los monos y con los dedos mojados y rugosos que se nos quedan al salir de la piscina.

¿Tu también creías que los monos se vuelven especialmente locos por los plátanos? Pues va a ser que no. Se los comen, claro, de hecho también se comerían un bocata de mortadela si tuvieran hambre, pero en realidad prefieren los higos, los insectos y las hojas. El plátano (o banana) que comemos hoy en día es una fruta extra dulce cultivada en exclusiva para los humanos y que por tanto no se encuentra en la naturaleza. Es más, resulta poco saludable para los animales salvajes razón por la que los zoos británicos la han prohibido en sus menús para los animales.

Claro que pronto nosotros mismos podriamos vernos forzados a eliminar las bananas de nuestra dieta. ¿La razón? Hay quien sostiene que está en peligro de extinción. ¡Qué va a ser de los agricultores canarios!

dedos arrugados aguaPara acabar, reconozco que lo de los dedos arrugados en contacto con el agua lo achacaba con algún proceso relacionado con la piel, que tal vez absorbía más agua de la que podía aceptar. ¡Error! Al parecer estas arruguitas que nos cubren las yemas de los dedos se debe en realidad a un truco evolutivo que permite a nuestro cuerpo mejorar el agarre de los objetos mojados. Antes de que Goodyear añadiese rugosidades a sus neumáticos de caucho para evitar que los vehículos resbalasen en suelo mojado, la naturaleza ya nos había enseñado el truco. ¡Curioso verdad!

Me enteré leyendo cracked.

https://maikelnai.naukas.com

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