Insectos que propagan virus: ¿seguridad alimentaria o armas biológicas?

Insectos que propagan virus: ¿seguridad alimentaria o armas biológicas?

Los científicos advierten que los insectos portadores de virus genéticamente modificados que fortalecen los cultivos ante varios riesgos podrían en breve utilizarse para propósitos perversos. CreditSue Ogrocki/Associated Press

Por EMILY BAUMGAERTNER 

Los científicos advierten que los insectos portadores de virus genéticamente modificados que fortalecen los cultivos ante varios riesgos podrían en breve utilizarse para propósitos perversos. Credit Sue Ogrocki/Associated Press

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Dentro del Departamento de Defensa de Estados Unidos, uno de los proyectos recientes de una agencia suena futurista: millones de insectos que portan virus descienden sobre cultivos y luego los modifican genéticamente para que soporten sequías, inundaciones y ataques externos, y así se asegura un suministro permanente de alimentos seguros.

Sin embargo, en una advertencia que se publicó el 4 de octubre en la revista especializada Science, un grupo de científicos y abogados independientes refutó la investigación, que aún no sale del laboratorio. Argumentan que este proyecto no dista mucho del diseño de armas biológicas —que se prohibió conforme al derecho internacional desde 1975— que podrían llenar de plagas y destruir hectáreas de cultivos.

La controversia es el episodio más reciente de un debate internacional en curso sobre el desarrollo de lo que se conoce como investigación de doble uso: descubrimientos tecnológicos que pueden ser benéficos o suponer amenazas al bienestar humano. A medida que las herramientas de edición genética se vuelven cada vez más accesibles, científicos, expertos en ética y legisladores están sopesando los aspectos positivos que los descubrimientos fundamentales podrían aportar a la humanidad contra su potencial perverso.

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“Una vez que diseñas un virus propagado por un insecto, cuesta trabajo imaginar cómo podrías controlarlo”, comentó Guy Reeves, investigador del Instituto Max Planck para la Biología Evolutiva en Alemania, quien colaboró con la crítica.

“No solo has liberado un virus transmisible, sino que has liberado también una enfermedad”, agregó. “Estados Unidos sabe mejor que nadie que no sería bueno regresar a una carrera de armas biológicas”.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (Darpa) —que financia la investigación— respondió a la crítica con la publicación de su propia refutación el jueves.

“En cualquiera de estas nuevas tecnologías que van a ser revolucionarias, existe un potencial inherente de doble uso”, comentó Blake Bextine, director del programa de investigación, en una entrevista. “Lo que hemos hecho en este programa es ser muy abiertos”.

Darpa lanzó el programa de investigación de Insectos Aliados en 2016, con un presupuesto de 45 millones de dólares para cuatro años a fin de transformar las pestes agrícolas en vectores que puedan transferir genes de protección a las plantas dentro de una temporada de cultivo. Eso sería exponencialmente más rápido que modificar los cultivos mediante un impulso genético, que generaría características específicas en una especie en el transcurso de varias generaciones (los impulsos genéticos se han propuesto para reducir la fertilidad de los mosquitos, a fin de detener enfermedades como la malaria).

Desde entonces, los investigadores de cuatro instituciones —el Instituto Boyce Thompson de Nueva York, la Universidad Estatal de Ohio, la Universidad Estatal de Pensilvania y la Universidad de Texas en Austin— han estado experimentando con la terapia genética dirigida que esperan ayudará a los agricultores a enfrentar problemas como las heladas y las enfermedades.

No obstante, los críticos dijeron que publicar los hallazgos de la nueva investigación podría establecer “manuales de instrucciones preliminares” para desarrollar armas biológicas de ataque. Más allá de fortalecer la resiliencia de los cultivos, los insectos podrían fácilmente ser diseñados para portar virus que destruyan plantas, comentó Reeves.

Agregó que una de las principales especies fijadas como objetivo de la investigación es el maíz, una fuente básica de nutrición para cientos de miles de personas en América Latina y África.

Con frecuencia, los programas militares extranjeros “están motivados por la percepción de las actividades de los competidores”, advierten los críticos, y “el solo anuncio de este programa puede motivar a otros países a desarrollar sus propias capacidades en esta área; de hecho, puede que ya haya sucedido”.

Los académicos sugirieron mejorar los métodos existentes de protección de cultivos, como la fumigación aérea, pero los ejecutivos del programa Darpa consideran esas herramientas caras y poco precisas. También mencionaron que la crítica describía en forma errónea su investigación al sugerir que esos virus podían modificar de manera permanente el genoma de una planta, lo cual no es así, explicó Bextine.

“Si ven una sequía próxima, pueden desplegar el sistema para soportar un periodo de dificultad y luego regresar al estado natural”, manifestó Bextine. “Estamos desarrollando herramientas que son futuristas, pero que ciertamente se basan en la realidad. Esta biología la entendemos muy bien”.

Darpa ha incluido al Departamento de Agricultura, la Agencia de Protección Ambiental, la Administración de Alimentos y Medicamentos y a otros reguladores en el proyecto. Así mismo, pide que los investigadores incluyan al menos tres interruptores de apagado, o frenos de emergencia, en sus sistemas como medida de seguridad.

Reeves no quedó satisfecho.

“Me parece que este proyecto se decidió de manera subrepticia, una agencia con supervisión intencionalmente mínima que propone ideas ligeramente disparatadas, y la gente de alto nivel en el Pentágono estará tan escandalizada como yo lo estuve”, mencionó.

Los funcionarios de Darpa aceptaron que el trabajo de su agencia a veces implica un riesgo calculado. A pesar de ello, consideran que es fundamental para su misión considerar los beneficios.

“Nos alegra que la gente esté haciendo preguntas”, comentó Bextine. “Sin embargo, la seguridad alimentaria es la seguridad nacional; estabiliza a nuestra sociedad”.

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