Los mitos del franquismo

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Por Jesús Rodríguez, economista y miembro de La Comuna.

En los últimos meses hemos asistido a una reedición ampliada de todos los mitos que desarrolló en su día la propaganda franquista para justificar el golpe de estado, la guerra civil, la dictadura franquista y los supuestos logros que consiguió el régimen franquista para el pueblo español. La campaña es tan insistente que revisarlos todos daría lugar a un artículo demasiado extenso, así que nos centraremos únicamente en los más habituales.

  1. Franco combatió la pobreza y dió de comer al pueblo en los años de postguerra.

El auxilio social franquista y los comedores para pobres fueron necesarios para paliar la enorme miseria que se había generado como consecuencia de la destrucción que produjo la guerra civil sobre la economía, las fuerzas productivas y la riqueza del país. La guerra civil no fue un producto de las fuerzas republicanas, que lo único que hicieron fue resistir frente a un golpe de estado y defender las libertades democráticas y los derechos sociales. La guerra fue organizada, impulsada y desarrollada por Franco y las fuerzas más reaccionarias del país, con el apoyo del nazismo alemán y el fascismo italiano, y toda la destrucción que se generó debe ser cargada en su cuenta. El auxilio social franquista lo único que hizo fue paliar una pequeñísima parte de la miseria que ellos mismos habían creado.

  1. Franco nos libró de la segunda guerra mundial.

Las investigaciones históricas más solventes también han desmontado otro mito de la propaganda franquista que es el supuesto “mérito” de Franco por haber logrado, con su “habilidad”, mantener a España al margen de la 2ª guerra mundial. La evidencia aportada ha demostrado que, en las negociaciones que mantuvo Franco para entrar en la guerra, no se llegó a un acuerdo porque Hitler llegó a la conclusión de que las exigencias de Franco (que pretendía reconstruir el imperio español como premio por apoyar a Alemania) eran excesivas en relación a lo que podía aportar a la guerra un país cuyas capacidades no llegaban ni para dar de comer a su propia población. Ello no impidió que España aportase un contingente de “voluntarios” al ejército nazi (La División Azul),  inicialmente falangistas en su mayor parte , para colaborar en la campaña de exterminio de Hitler en el frente oriental.

  1. Franco creó un amplio sistema de protección social.

El seguro de desempleo se creó en Estados Unidos y los principales países europeos después de la 2ª guerra mundial. Los sistemas de pensiones públicas son aún más antiguos. España no hizo más que sumarse a una tendencia general. En cuanto a la sanidad pública, su motivación original residía, principalmente, en la necesidad de mantener a la clase trabajadora siempre en condiciones de trabajar (algo así como un servicio de mantenimiento). Y, en aquellos tiempos, no erauniversal: solo tenían derecho a asistencia los cotizantes, su cónyuge y sus descendientes menores de edad. Los que no cotizaban tenían que acudir a la asistencia privada. Y, si no tenían recursos, a la beneficencia que solo cubría las necesidades más básicas. La asistencia sanitaria en España solo empezó a ser universal a partir de los años 80, con los primeros gobiernos socialistas, cuando se implantó el principio de que todos los residentes en España (aunque no hubieran cotizado nunca) tenían derecho a la asistencia sanitaria pública. Ese principio se ha quebrado en parte con los recortes asistenciales de los últimos años, en la línea de lo que ya fue en tiempo de Franco: un seguro sanitario de gestión pública en el que solo tienen pleno derecho a recibir asistencia los que pagan.

En cuanto a las pensiones públicas de aquella época, sucedía más o menos lo mismo: los que no habían podido cotizar (por ejemplo, las mujeres que trabajaban en casa), no tenían derecho a nada. Las mujeres no dejaban pensión de orfandad a sus hijos en caso de fallecimiento (solamente los hombres) y las pensiones no contributivas no existían.

  1. Franco desarrolló la enseñanza pública.

La escuela pública fue un logro fundamental de la República que gastó muchos recursos, sobre todo para la España de la época y en un tiempo de profunda crisis económica (la gran depresión) que se extendió a nivel mundial. La República llevó la cultura a los lugares más recónditos con las misiones pedagógicas, que llevaron cosas como el teatro y el cine a pueblos que nunca las habían conocido. La escuela pública de la República fue abierta, laica, e igual para todos. No fue dependiente de ningún partido ni de la Iglesia Católica. Fue, simplemente, republicana.

La aportación de Franco a la escuela pública fue la depuración(expulsión del magisterio) de miles de maestras y maestros. Lo mejor del cuerpo de maestros y maestras de la República fueron expulsados (y, en muchos casos, exterminados) por la represión franquista. La escuela pública se convirtió en un lugar de adoctrinamiento, en el que había que cantar himnos fascistas (como el Cara al Sol) y asistir, obligatoriamente, a rezos y misas católicas. Además, por supuesto, de recibir adoctrinamiento ideológico a través de las asignaturas de “Formación del Espíritu Nacional, Religión y, para las chicas, Economía Doméstica y Labores del Hogar. Asignaturas impartidas por falangistas, curas y monitoras de la Sección Femenina con el objetivo de crear un pensamiento único nacional-católico español.

La República concentró en la Institución Libre de Enseñanza y en La Residencia de Estudiantes a lo mejor de la élite intelectual de la España del siglo XX. Allí se dieron cita gente como Lorca, Alberti, Dalí y muchos otros. El franquismo los asesinó (como a Lorca) o forzó al exilio, como sucedió con gente como Severo Ochoa o Julio Rey Pastor (el mejor matemático español del S XX).

Para hacernos una idea del nivel que tenía la universidad española dentro del panorama internacional en tiempo de la República, basta citar que científicos de categoría mundial como el mismo Albert Eistein visitaron España en aquellos años. El desierto universitario que provocó el golpe de estado y la dictadura franquista fue similar al que experimentó la universidad alemana que, como consecuencia de la explulsión o el exterminio de los científicos judíos por el nazismo, nunca recuperó el nivel que tenía en la primera parte del siglo XX cuando estaba a la cabeza de la investigación y la ciencia mundial.

Entre los exterminados o exiliados podríamos añadir a gente como Miguel Hernández, Antonio Machado, Max Aub, Picasso…y muchos más. Franco privó a España de la mejor generación de intelectuales que tuvo en el siglo XX. Probablemente una de las mejores que ha tenido en toda su historia.

      5. Con Franco no había corrupción.

A pesar de la protección del aparato represivo policial, judicial, político y militar, las hemerotecas han dejado abundantes evidencias que demuestran que la dictadura franquista no fue una excepción con respecto a la práctica habitual de regímenes similares. Los cierres de periódicos que se produjeron de forma reiterada no lo fueron por realizar propaganda comunista (inimaginable en aquel tiempo) sino por aportar información (directa o indirecta) sobre casos de corrupción que afectaban al entorno familiar, político, económico, social o militar del dictador. La corrupción practicada de forma sistemática por el núcleo franquista (incluido el dictador) ni siquiera era considerada una actividad ilegal sino que tenía un carácter institucional en el cual las fronteras entre la propiedad privada (en sus diversas variantes) y la pública eran absolutamente borrosas. Baste recordar, como botón de muestra, el mecanismo que permitió a la familia Franco hacerse con la propiedad de un abundante patrimonio inmobiliario (que incluye el Pazo de Meirás) sin desembolsar un céntimo.

  1. La riqueza de Cataluña y Euskadi es consecuencia del trato privilegiado que recibieron estos territorios durante la dictadura franquista.

Los análisis históricos sobre el desarrollo económico de España en el S XIX han dejado clara hace mucho tiempo la falsedad de esta afirmación. El desarrollo industrial de Cataluña y el País Vasco nada tuvo que ver con Franco o el franquismo: fue consecuencia de la revolución industrial que, parcialmente, tuvo lugar en el S XIX en esos territorios y que los convirtió en las partes más desarrolladas de España, mientras Castilla (cuna de la España Imperial) y los territorios de la España interior permanecían sumidos en el atraso profundo, con su estructura feudal, sus terratenientes y sus curas.

  1. Franco desarrolló la economía, creó empleo y sacó a España del atraso económico.

En la historia reciente de nuestro país las clases dirigentes han estado formadas esencialmente por una síntesis entre la aristocracia terrateniente del antiguo régimen y la burguesía especuladora, muy lejos de la burguesía industrial que impulsó el desarrollo capitalista en Inglaterra, Centroeuropa o Estados Unidos.

La primera guerra mundial dio lugar a la acumulación de un importante excedente dentro de nuestro país, como consecuencia de la venta de alimentos y materias primas a los países beligerantes, pero la clase dirigente de nuestro país fue incapaz de invertir esos fondos en el desarrollo de la industria y las actividades productivas y los acumuló como un excedente improductivo o los destinó a actividades especulativas. Esa clase dirigente parasitaria fue el principal apoyo social y la más beneficiada por el franquismo. Sus privilegios, esencialmente intactos, se han prolongado durante los 40 años de restauración monárquica.

El desempleo estructural que afectó a la economía española a lo largo de todo el siglo XX (y que, aún hoy, se mantiene) fue consecuencia, fundamentalmente, de un desarrollo industrial insuficiente como consecuencia del fracaso de la revolución industrial en la España interior. La guerra de Franco provocó una enorme destrucción en el capital industrial y todo el aparato productivo de la economía española agudizando de forma extraordinaria el problema del desempleo, encubierto muchas veces en las más variadas formas de subempleo.

Una gran parte del atraso económico que acumuló España frente a otros países europeos de su misma área económica fue consecuencia de la destrucción de la guerra de Franco y del aislamiento posterior a la guerra. España fue excluida del Plan Marshall y de otras ayudas similares porque, incluso en la época de la guerra fría, era políticamente inaceptable en los países democráticos que se apoyara a un estado fascista. El mito creado en torno al “desarrollismo” franquista no resiste la más mínima confrontación con los datos. Para hacernos una idea del retroceso que supuso la guerra de Franco sobre la economía del país podemos citar, simplemente, que algo tan fundamental en la economía de la España de aquella época como la producción de trigo, no recuperó hasta 1955 el nivel que tenía en el año 1934. Un retraso similar se acumuló en el resto de los principales sectores productivos.

El pilar en el que se fundamenta el mito del pleno empleo franquista fue la emigración masiva de trabajadores a los países desarrollados de Centroeuropa, para participar en el acelerado proceso de desarrollo industrial que acompañó la fase expansiva del capitalismo europeo de postguerra. España solo se enganchó al tren del crecimiento europeo en los años 60, con más de 20 años de retraso respecto a los países europeos desarrollados. Este retraso es un “mérito” que hay que apuntar principalmente en la cuenta de Franco, igual que toda la miseria de la postguerra, con el hambre, el racionamiento (no para los ricos, que tenían el mercado negro) y la extensión endémica de enfermedades, como la tuberculosis, que era simplemente un producto de la pobreza.

Esto es lo que hay detrás de todos los mitos construidos sobre las aportaciones del franquismo al progreso de España: una montaña de mentiras levantada sobre el sufrimiento de todo un pueblo y los cadáveres de los miles de personas que, aún hoy, siguen abandonados en las cunetas de nuestro país.

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