Albert Camus, más allá de ‘El extranjero’: un día para recordar al patrón de lo absurdo

El 7 de noviembre es el aniversario del nacimiento del padre del absurdo, que murió en un accidente de coche tras decir que ese es, precisamente, el modo más absurdo de morir

Foto: Albert Camus

Albert Camus

Un “absurdista”: así se definía a sí mismo Albert Camus (Dréan [Argelia], 7 de noviembre de 1913 – Villeblevin [Francia]), que perdió la vida antes de tiempo en un accidente de tráfico, apenas un día después de haber asegurado que no había una forma más idiota de morir que en un accidente de coche. Del absurdo a la ironía. Hace hoy 105 años nació el que luego fue el segundo premio Nobel de Literatura más joven de la historia, con 44 años. Su ópera prima, ‘El extranjero‘ (una lectura cuya versión original, ‘L’étranger’, es relativamente sencilla incluso para no avanzados en francés), ha quedado como un inmortal de la literatura, pero no es, ni de lejos, su única aportación a la literatura internacional.

Influido por la filosofía del danés Sören Kierkegaard y del alemán Friedrich Nietzsche, denominador común de los existencialistas, Camus afirmaba que la existencia es insignificante en sí misma y prefería considerarse un “absurdista”. Entendía que la verdad y la moral son propias de cada individuo y que no se ajustan a modelos universales y absolutos. Su nombre está también estrechamente ligado a la historia de Francia, no sólo porque su pluma conmovió al mundocon obras como ‘La peste‘ o ‘El mito de Sísifo‘, o porque mantuvo una sonada polémica intelectual con el filósofo galo Jean-Paul Sartre,sino también porque su trayectoria recorre el pasado reciente de su país.

Albert Camus, más allá de 'El extranjero': un día para recordar al patrón de lo absurdo
‘La caída’, de Albert Camus

Precisamente de esa pelea suya con Sartre nació otra de sus obras. En París conoció al filósofo y después de compartir una década de amistad, se enzarzó con él en una disputa que, aparentemente versaba sobre teoría filosófica pero con tintes profundamente políticos. Los dos, comprometidos con la izquierda, no se ponían de acuerdo en un aspecto de la vida: Sartre defendía la violencia inherente a la revolución social; Camus, por su parte, entendía que el fin no justifica los medios, máxima que analizó en ‘La caída‘, publicado en 1956, un año antes de recibir el Nobel.

Trilogía sobre lo absurdo

Y sobre lo absurdo, no uno ni dos: Camus compagina su vida como redactor en inicios con la de joven pasional con una vida sentimental compleja —incluso fue pareja de María Casares, actriz gallega hija del político Santiago Casares Quiroga, quien fue presidente del Gobierno de la Segunda República, ya al final, hasta el alzamiento del 18 de julio—. Su ambición literaria le lleva a querer lanzar una trilogía sobre el absurdo a partir de una obra de teatro, ‘Calígula‘, un canto a la libertad y a la justicia; un ensayo, ‘El mito de Sísifo’; y su ‘ópera prima’, ‘El extranjero’.

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Y al igual que una obra nació de su pelea con Sartre, otra obra fue la culpable de su ruptura con el filósofo. ‘El hombre rebelde‘ (1951) es una extensa exploración del mundo a través de sus revoluciones, de la francesa a la rusa, pasando por el marxismo, el anarquismo y otros momentos del mundo moderno; “dos siglos de rebeldía”. Y para el final, un principio: ‘El primer hombre‘ fue su última obra, la que estaba escribiendo cuando un accidente de tráfico acabó con su vida. No fue hasta 1994, 34 años después de su muerte, que vio la luz esta obra, de mano de su propia hija.

El libro, dividido en dos partes, es una perfecta autobiografía de Camus, encarnado en su álter ego, el pequeño Jacques Comery, cuyo padre murió en la Primera Guerra Mundial y casado con una menorquina analfabeta. Ésta era Catalina Elena Sintés, la segunda de nueve hijos de una familia humilde de la isla emigrada a Argel en busca de una mejor vida.

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