Matanza en Yemen

Occidente tiene la obligación de tratar de forzar un alto el fuego en un conflicto que está diezmando a la población civil

El niño Jibril Mohammed Ali Al Hakami, hospitalizado por malnutrición en un hospital de Hodeida, en una imagen tomada el pasado sábado.
El niño Jibril Mohammed Ali Al Hakami, hospitalizado por malnutrición en un hospital de Hodeida, en una imagen tomada el pasado sábado. ABDULJABBAR ZEYAD REUTERS

 

La UE y EE UU tienen la obligación de utilizar todos los medios diplomáticos a su alcance para tratar de forzar un alto el fuego en Yemen, un país que padece un conflicto, azuzado por Arabia Saudí, que va camino de convertirse en una de las peores catástrofes de la historia. Esa sería la mejor manera de demostrar que el asesinato de Jamal Khashoggi ha cambiado las relaciones con Riad: forzar a esta monarquía absoluta a detener la matanza, máxime cuando los Estados occidentales se han mostrado hasta ahora incapaces de llegar a un acuerdo para promover un embargo de armas. Además del cese de los combates, sería necesario poner sobre la mesa un plan de paz viable.

Estados Unidos y Reino Unido han pedido a Riad que decrete un alto el fuego en este conflicto que, desde 2015, enfrenta a los rebeldes Huthi, aliados de Irán, con el Gobierno del presidente Abdrabbo Mansur Hadi, que cuenta con el apoyo militar de una coalición que encabeza Arabia Saudí. Al menos 6.000 civiles han muerto en bombardeos saudíes, mientras que la mitad de los 27 millones de yemeníes se encuentra en riesgo de hambruna. Los Huthi también han sido acusados de violaciones sistemáticas de los derechos humanos.

El conflicto de Yemen forma parte del enfrentamiento más amplio entre Irán, de credo chií, y Arabia Saudí, que propugna la interpretación más radical del islam suní. Pero es la población civil la que está pagando las consecuencias de esta rivalidad geopolítica.

Los pasos hacia un alto el fuego han sido por ahora insuficientes, aunque la ofensiva contra el puerto de Hodeida parece haberse frenado, al menos temporalmente. Su caída representaría un revés militar para los Huthi, pero sobre todo sería una catástrofe para los civiles yemeníes, ya que entran por ahí el 70% de los alimentos que necesitan. Arabia Saudí se encuentra en una posición negociadora más débil y es el momento de aprovecharla. Permitir que continúe la matanza sin hacer nada, sabiendo que el sufrimiento de la población civil va a ir a peor, no debería ser una opción.

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