¿Por qué nos brillan los ojos con Rosalía?

Sólo tiene 25 años y acaba de sacar su segundo disco. Analizamos las claves del éxito de la cantaora de Sant Esteve Sesrovires (Baix Llobregat) y por qué se ha convertido en un auténtico fenómeno musical.

La cantant Rosalia durant el concert a la plaça de Colón de Madrid. @rosaliavt

La cantante Rosalia durant el concierto en la plaza de Colón de Madrid. @rosaliavt

Su cara se ha visto en medio de Times Square, ha organizado un concierto gratuito con Red Bull en la plaza Colón de Madrid para más de 10.000 personas, ha sido nominada a cinco Grammys latinos por un álbum que todavía no se había publicado, su último disco ha superado los dos millones de reproducciones en Spotify en sólo veinticuatro horas y tiene casi un millón de seguidores en Instagram. Todo el mundo habla sobre ella, todo el mundo sabe quién es. Si hoy los marcianos llegaran a la tierra, la primera palabra que dirían seria “Malamente”. Tra, tra.

Rosalía es un auténtico fenómeno de la naturaleza. Pero ¿cual es la clave de su éxito? ¿Por qué gusta incluso a los mayores detractores del flamenco? “No es un producto de laboratorio, sabe perfectamente lo que hace y tiene una preparación musical excelente. Puede ser una estrella mundial” así de contundente se muestra Lluís Cabrera, fundador y presidente del Taller de Músics, donde la de Sant Esteve Sesrovires estudió desde los dieciséis años hasta los veintiuno. “Con dieciséis años ya tenía magia, duende” explica Cabrera. El método pedagógico del Taller de Músics ya nos da, de hecho, una de las posibles claves del éxito: tanto el flamenco como el jazz se estudian como medio, no como finalidad. “Es indudable que tiene talento” explica el batería y director de la Virtual Drummer School, Salvador Niebla que, como Cabrera, cree que todavía es pronto para decir si Rosalía es o no es un fenómeno. “Está claro que es un éxito, pero la música es un maratón de fondo” puntualiza Niebla.

Rosalía ha encontrado un medio de expresión a partir de dos lenguajes musicales populares, sin miedo a la fusión. Esta mezcla entre flamenco – desde Miguel de Molina hasta Enrique Morente, pasando por La Niña de los Peines y Camarón de la Isla – trap, música electrónica y pop del siglo XXI es, probablemente, otra de las razones de su éxito. A pesar de que, evidentemente, no es la primera que lo hace ni probablemente será la última. Lo que está claro es que Rosalía va más allá de la fusión, hace una música no etiquetable y difícil de catalogar en un solo género. Y la hace, además, en el momento adecuado: El mundo anglosajón baila al ritmo del Despacito de Luis Fonsi o X de J.Balvin. Por lo tanto, está más abierto que nunca a los ritmos latinos.

Tercer elemento: La voz. “Tiene un tono y un color de voz mágicos. Una manera de transmitir los textos casi soñadora” confiesa el compositor Joan Albert Amargós, responsable de los arreglos de la canción Bagdad del álbum El mal querer y colaborador habitual de uno de los grandes del flamenco, Miguel Poveda. Una curiosidad: Amargós conoció Rosalía ahora hace tres años cuando esta hacía de telonera de Poveda en el Festival Internacional de Música de Cadaqués. A la voz se suman, según Amargós, dos elementos más: tiene personalidad y sabe conectar con la gente, sobre todo con los más jóvenes. Además, remarca, “sabe lo que quiere” y en esto coinciden tanto Cabrera como Amargós: “trabaja mucho, muchísimo”, Un hecho indispensable para entender el fenómeno.

Cuarto elemento: La estética. Tal como explica Raül Fernández ‘Refree’, productor de su primer disco, “Rosalía tiene muy claro que la estética es importante”. Tanto su propia imagen, que también se ve en Instagram, como la de los videoclips, realizados por la productora barcelonesa Canada. De hecho, según el artista, El mal querer es un proyecto con diferentes pilares: el disco, el directo y los visuales y videoclips. Dedo de otro modo: (buena) música + (buen) marketing.

Así pues, detrás de Rosalía también hay una campaña de marketing alucinante, una magnífica estrategia comercial y una voluntad de convertirla (y convertirse) en una artista global. De entrada, no ha pasado, como otros cantantes, de un disco al otro. Entre Los Ángeles y El Mal querer ha habido colaboraciones con artistas como J.Balvin, grabó un tema con Pharrell Williams, participó en la banda sonora de la segunda temporada de la serie Paquita Salas y actuó en el Sónar y en el Cultura Inquieta de Getafe. Todo eso en poco más de un año. Además, el máximo responsable de Sony – su discográfica y pieza clave del fenómeno – la invitó a cantar en Nueva York durante la conferencia anual que reúne las filiales del sello. Rosalía ha pasado de Sony España a Sony Music Entertainment. Se hace evidente, pues, que tal como explica Xavi Cervantes en un magnífico artículo en el Diari Ara, “Rosalía marca un cambio de paradigma en la industria musical. Ha tensionado un ecosistema comercial que funcionaba siguiendo otras dinámicas”.

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