Punto de partida: Escritura travesti en La mutación de Lo en Lo de Daniel Bencomo

Punto de partida: Escritura travesti en La mutación de Lo en Lo de Daniel Bencomo

Portada La mutación de Lo en Lo

 

Quiero recortar una línea o dos para comenzar a hablar sobre el travestismo de la escritura poética de Daniel Bencomo y no logro hacer el corte. Cada elemento se proyecta en el siguiente, se monta sobre los primeros pliegues del otro y así genera un blindex que los cuchillos plásticos de la crítica no podrían violentar fácilmente. Me veo obligado a transcribir el primer texto de La mutación de Lo en Lo (Cuadrivio, 2018) de manera completa:

Dudabas mendigar en la acera o en tu rostro inhalante. Mi
nombre es Thénon y soy travesti. Mi nombre es Wittgenstein
y soy travesti. Nací con una media en mi rostro. Presta a
delinquir en tu víscera. A no leer el oráculo ahí. Previo a este
mundo ya envenenaba páginas web. Sin formular anticristo,
sin proyectar holograma: toca un gong con la cabeza de un
mariachi, vaticinios, alucinaciones bajo niebla de reciclaje.
Corrías por calles de formol en monosílabos. Por http.

La escritura tiene una identidad fundada en la elección. No hay bloques prearmados, sino que avanza según su propia ley (incluso sintáctica) hacia un sentido nuevo, hacia una posición conquistada. Nombrar a Thénon, a Wittgenstein, y travestir el yo como un producto del lenguaje http es poner en crisis todos los pronombres para llamar a la «Poesía». ¿Una versión de esa «Poesía» acaso? Entonces habrá conflictos con lxs guardianes de la in-transi-gencia: lingüistas puros que subtitulan películas mudas. El siguiente texto inserta la idea del crimen:

Vives en otros en versión de otras: con una bolsa de pan,
con pantimedias, con mascarones de jade. Armas un retablo
o colección de exvotos, barniz con tu savia de mina explosiva.
Cuenta los neutrones, abre canales de agua sucia. La bruma
matutina es ya colmillos.

Crecen las plantas sin importar el lugar.
Sí mismo es un crimen en sí.

¿Qué es ese crimen? ¿Lo inevitable, la ruptura con el sí mismo? ¿Es siempre la transigencia un crimen en cuanto a su acepción de tolerar lo que no se desea? Pero si hurgamos en su raíz, la idea de hacer pasar a travésnos permite una vuelta de tuerca a la lectura. Algo pasa o quiere pasar a través del lenguaje; no es el lenguaje en sí. No alcanza el lenguaje en sí para decir algo que interfiera, que violente, verdaderamente lo que percibimos.

Hay una serie de textos que aparecen tachados, con versos como «NO SABES QUIÉN PREPARA TU FOSA CLANDESTINA», que parecen cancelar la soberbia de una verdad. La violencia de la «fosa clandestina», en mayúscula gesticulación, como fragmento del vidrio que recubre la Cabina de Transmisión de las Opiniones Masificantes, se clava en la página bajo una tachadura: aquí nada significa más que «un grumo de galaxia». Todo capital de los discursos aceptados —capitalizados y envasados en cajas de cereales rosas/celestes— no puede sostener su espacio VIP en la poesía (o en la escritura que busca más allá de su etiqueta la interrogación de sí misma).

Una entrada sobre insectos tiene tags obligatorios: sueño,
artrópodo, fosa séptica. Un supermercado lingual: la cajera
tiene las uñas rotas. Para quien pueda preguntar: ella no es
zombie. Ella está contaminado: el odio hace presencia en
todo esto. El cadáver de Dios se entromete, es un bagboy en
el pasillo. Ella es un fermento junto al río. Falló la anestesia
local, la vena sin hinchar era conciencia de lenguaje.

El supermercado lingual está lleno. A pesar de los precios exorbitantes, a pesar de su mala atención. «Ellaestá contaminado», los insectos llevan sus tags hacia sus casas, no olvidan quiénes son en el camino ni qué serían aun si encontraran el cadáver de Dios interrumpiendo sus filas. Sus «conciencias de lenguaje» están configuradas al resonar de las etiquetas. Es el instinto, es lo natural, es una forma de comunicación, es la expurgación de las emociones. Táchese con el método Bencomo. El travestismo implica una perspectiva. Algo muta en la escritura de esta serie de textos, y eso precisamente es el desarrollo de lo poético a través de las instancias del entramado/libro.

Algo de lo camp, tal como lo desarrolla Susan Sontag, podría considerarse reflectante en este libro. No enumeraré todas las características del concepto, pero, además de su superficial lectura como ingenua extravagancia, lo camp es la destrucción de los utensilios (¡qué palabra tan camp!) de percepción normativizada como el gusto, la practicidad y la funcionalidad. Uno de los puntos que Sontag analiza es el siguiente: «El camp lo ve todo entre comillas. No será una lámpara, sino una “lámpara”; no una mujer, sino una “mujer”. Percibir lo camp en los objetos y las personas es comprender el Ser-como-Representación-de-un-Papel (…). La cuestión no es “¿por qué el travestismo, la imitación, la teatralidad?”. La cuestión es, más bien, “¿cuándo el travestismo, la elegante teatralidad, adquieren el específico sabor camp?”»¹.

Imagen secundaria La mutación de Lo en Lo

MARIENE DIETRICH EN THE DEVIL IS A WOMAN (1935)

Lo que Daniel Bencomo transforma es la representación de un discurso, poético o meramente enunciativo, en una otredad. El Ella sacude la mirada automatizada, la sobrecarga para evidenciar el absurdo de su ocultamiento (podría haber escrito «de su castración») y la pasea desnuda de sus garantías simbólicas:

Andabas de puntitas por la calle Paranoia. Cuelgan de los
cables katanas baratija, a la venta piel de cielo asado.

Y agrega en el siguiente texto:

Tú caminas desnuda con un walkman, gentleman.

El Ella gentleman entre «katanas baratija» desfila por la calle Paranoia. La apelación al discurso travestido teatraliza la violencia e interviene sobre lo que de otro modo no podría cuestionarse. «Una ficción para encubrir la ficción», dice uno de los primeros textos, una ficción realizable, una realidad con incontables fosas clandestinas para esconder sus incontables muertes.

 

diego-l-garciaDIEGO L. GARCÍA (Berazategui, Buenos Aires, 1983). Profesor en Letras. Escribe poesía y crítica literaria. Entre sus publicaciones se encuentran: Fin del enigma (Editorial Municipal de Berazategui, 2011), Hiedra (La Luna Que, 2014), Ruido invierno (La Luna Que, 2015), Esa trampa de ver (Añosluz, 2016), una voz hervida (Jámpster, 2017), en coautoría con Ivankan, Una cuestión de diseño (Barnacle, 2018) y fotografías (Zindo & Gafuri, 2018). Su blog es: http://margendelpoema.blogspot.com.

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