Sobredosis de Frida Kahlo

Nahui Olin y Frida Kahlo fueron contemporáneas, pero de una se recuerda su obra y de la otra solo sus amoríos. Montaje de Anabel Bueno a partir de fotos de Munal y Getty.
Nahui Olin y Frida Kahlo fueron contemporáneas, pero de una se recuerda su obra y de la otra solo sus amoríos. Montaje de Anabel Bueno a partir de fotos de Munal y Getty.

Frida Kahlo es quizá la primera artista de cuyo trabajo tengo memoria. Kahlo y yo nacimos en el mismo barrio de la Ciudad de México, Coyoacán. Su casa, obra y buena parte de su vida se enraízan en el barrio y al mismo tiempo, le han brindado identidad al mismo. Coyoacán es un vecindario que presume de ser bohemio, una especie de Montparnasse con arquitectura de pueblo mexicano al sur de la monstruosa capital. El coyoacanense encuentra orgullo en empaparse de arte, cultura y contracultura que ahí conviven.

Kahlo es parte de esta identidad, pero la sobresaturación y exaltación a su figuraprovocaron que me distanciara de su obra. Hubo una época en la que incluso me provocaba total repudio ver a alguien con accesorios que tuvieran estampados de Frida Kahlo. Ahora reconozco el valor de crecer con la fuerte presencia de una figura feminista en mi cotidianidad. Es gracias a mi ilustre vecina que me apuré en buscar a más mexicanas que desafiaron y desafían el statu quomachista.

Sobredosis de Frida Kahlo
Frida Kahlo en La Casa Azul en 1944. No tenía idea que hordas de turistas visitarían su hogar algún día. Getty

Las mexicanas que me he topado en mi búsqueda tienen un hilo común: ninguna dejó de hacer lo que le daba la gana y lo hicieron sin alardes. Su triunfo fue ignorar completamente los límites patriarcales sin tiempo para discutir, solo para crear. Las pintoras Leonora Carrington y Remedios Varo son el ejemplo obvio, pues no repararon en que la disciplina en su época mandaban los hombres.

Sobredosis de Frida Kahlo
Leonora Carrington junto a su pintura ‘Lepidoptera’ en 1975. Getty

La fotógrafa pionera en México, Lola Álvarez, define sororidad a través de su amistad con Kahlo y Tina Modotti. Nahui Olin, artista a la que se debería reconocer como emblema de la liberación sexual femenina. Elena Garro, novelista y cuentista, precursora del realismo mágico. Hermila Galindo y Elvia Carrillo, mujeres que lucharon por el derecho al voto femenino desde 1918, aunque no se consiguió hasta 1953.

Sobredosis de Frida Kahlo
La pintura de la izquierda es un autorretrato de Nahui Olin, a la derecha es como la pintó su amante el muralista Dr. Atl. Munal/INBA

Pero no todo es historia. En 2018 el feminismo en México sigue encontrando un nicho importante en las artes. La obra plástica de Teresa Margolles es quizá la más crítica de la violencia que se vive en el país. En la literatura, Brenda Lozano y Fernanda Melchor no temen a jugar en el patio de recreo donde los hombres tienen ventaja numérica.

El camino ha sido fascinante, pero también me he dado cuenta del largo trecho que hay por delante para que se honre justamente a estas mujeres. En 2016, durante la celebración del centenario de su nacimiento, la editorial de Elena Garro decidió vender sus libros con una faja que decía: “Mujer de Octavio Paz, amante de Bioy Casares, inspiradora de García Márquez y admiradora de Borges”. Ni siquiera en su propia fiesta se trataba de Garro, si no de los hombres que estuvieron en su vida. El episodio me hizo comprender que somos las mujeres las que debemos tomar las riendas de cómo contamos nuestras historias y las de aquellas que nos precedieron.

Por fortuna, no estoy sola. Este 2018 se estrenan dos películas hechas por mujeres que cuentan esas vidas: Nahui, un largometraje biográfico de Nahui Olin coescrito por Marina Stavenhagen que ahonda en la vida de la artista más allá de su amorío con el muralista Dr. Atl. También la película Los adioses, dirigida por Natalia Berístain que cuenta la historia de la poetisa Rosario Castellanos. La música de Los adioses fue escogida por otra notable mexicana, Lynn Fainchtein, la curadora musical más experimentada en el país.

Sobredosis de Frida Kahlo
Tessa Ia interpreta a Rosario Castellanos en el largometraje ‘Los adioses’ dirigido por Natalia Berístain.

Como un círculo, las mexicanas regresamos a esas referencias que indudablemente Kahlo encabeza. Yo, por lo pronto, guardo la esperanza de que un día Friducha no esté tan sola en el podio mexicano del reconocimiento feminista.

¿Quieres saber más de estas mujeres? Aquí van unas recomendaciones:

– El libro biográfico de Nahui Olin, por Adriana Malvido.

– Un libro sobre el trabajo pictórico de Remedios Varo es Cinco llaves del mundo secreto de Remedios Varo, la obra pictórica de Varo en España se puede ver en el Museo Reina Sofía y en México en el Museo de Arte Moderno.

– La obra plástica de Leonora Carrington se puede ver en Barcelona en la Fundación Joan Miró hasta enero de 2019. En México se puede ver en el museo dedicado a la artista en San Luis Potosí. Sobre Carrington, está la biografía novelizada Leonora escrita por su amiga Elena Poniatowska y Leonora Carrington una vida surrealista por Joanna Mooerhead.

– El compendio fotográfico por James Oles Lola Álvarez Bravo y la fotografía de una época es un vistazo bastante completo del trabajo de Álvarez.

– Para saber más sobre el sufragio femenino en México recomiendo el documental Las Sufragistas.

-La novela Cuaderno ideal de Brenda Lozano.

-El último libro de Fernanda Melchor, Temporada de huracanes.

Puedes seguir a Lynn Faichstein en Spotify.

Selección del contenido y redacción de La Matяioska: Fernanda Caballero @mafsoldtheworld

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